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Una vez dibujé...

"El arte del dibujo, que posee para la especie humana una importancia efectiva superior al de la escritura y debería enseñarse a todos los niños como se les enseña a escribir, ha sido tan olvidado y denigrado que no hay un hombre entre mil, aun entre sus supuestos profesores, que conozca sus primeros principios".
John Ruskin
(1800 y pico)

"A juicio de Ruskin, si el dibujo tenía valor aun cuando lo practicaran personas privadas de talento, ello obedecía a que podía enseñarnos a ver, a percatarnos más que a mirar
[...]
A Ruskin le resultaba desolador lo poco que solía fijarse en los detalles la gente. Deploraba la ceguera y la premura de los turistas modernos
[...]
Prueba de nuestra habitual falta e atención es que se nos tacharía de extraños e incluso de peligrosos si nos detuviéramos a contemplar un lugar durante tanto tiempo como el requerido por el dibujante para hacer un boceto de él.
[...]
Más que usar la fotografía como suplemento para la visión activa y consciente, la empleaban como alternativa, prestando menos atención que antes al mundo, confiados como estaban en que la fotografía les garantizaba automáticamente la posesión de éste."

El arte de viajar
Alain De Botton

Hace diez años leí este texto y permanece grabado a fuego en mi memoria. Poco tiempo después viajé a Estambul y dibujé:




No importa si está bien o no está bien. Lo único importante es que esa, y no otra, es la visión que yo vi. Ahí, y en ningún otro lugar, están los detalles que llamaron mi atención. Ese, y ningún otro, es el recuerdo que hoy guardo de ese momento y de ese lugar. Al señor Ruskin le habría dado un patatús si hubiera conocido el palo selfie... un invento narcisista del yo-mi-me-conmigo. Y este año, tanto tiempo después, el Rijksmuseum de Amsterdam ha llegado a las mismas conclusiones que el señor Ruskin. La noticia dice así: "El museo Rijksmuseum cambia las cámaras por papel y lápiz"

¡Dibujad malditos!

Saludos

Si me tocara la lotería

En mi pueblo los nacidos antes de los 80 tenemos la suerte de saber qué puedes hacer cuando te toca la lotería. Nos tocó. La mayoría de la gente piensa en la lotería como una probabilidad improbable, una esperanza vana, una utopía inalcanzable. Nosotros no. Nosotros sabemos que, a veces, te toca. Y claro, llegadas estas fechas nos ponemos a pensar "qué haría yo si me toca otra vez...¿volvería a comprarme un Renault 19 matrícula VA-XXXX-L, L de Lotería, claro... ¿haría otra casa?, ¿me iría de viaje al Caribe?, ¿taparía agujeros?, ¿abriría pozos?, ¿vendería caracoles?..." 

Creo que nos equivocamos. Aquí os dejo un ejemplo de lo que hace un ser HUMANO cuando le toca la lotería, la de verdad, la de la vida.


Saludos

Pasen y Vean

Este fin de semana tuve la suerte de ver el circo como nunca antes lo había visto. Este fin de semana ví el circo a través de los ojos de un payaso, y fue fantásticularmentefantástico. En Ávila, cada septiembre, se reunen un montón de compañías circenses para pasarlo a lo grande. Lo llaman: Festival Internacional de Circo de Castilla y León (CIR&CO). En uno de los espectáculos (El Circo Marítimo), entre el público, pude ver a uno de los payasos de otra compañía (La pequeña Victoria Cen). Fue sencillo descubrirlo sin su maquillaje y sus trapos de payaso. Fue tan sencillo como buscar entre el público esa enorme carcajada de payaso que retumbaba en el patio del palacio. El resto de la función la disfruté a través de sus gestos, sus miradas, sus sorpresas, sus risas, sus sonrisas y su cara de payaso. Ni los niños se lo pasaron tan bien como él. Está claro, hay que ser un poco payaso para disfrutar del circo. 


Yo me lo pasé genial. El año que viene vuelvo seguro. Podéis venir. Está permitido hacer el payaso tooooooodo el rato. Además no hay excusa para no hacerlo, durante esos días regalan narices rojas para ver de cerca
. . .  

Saludos

Felicidad

La felicidad está en las pequeñas cosas. Hay dioses y diosas de las cosas pequeñas, pero no les rezamos todos los días. Viven lejos, allá en sus mundos. Lo sabemos, pero se nos olvida. La culpa es de las cosas grandes. Un buen día te pasa algo grande, algo chulo, algo que te hace feliz... y zas!!!! te pasas los siguientes dos años buscando esa GRAN felicidad olvidando que el camino se anda paso a paso.

Felicidad es dejarte el pelo largo si tienes pelo y comprarte un sombrero si no lo tienes. Felicidad es llegar media hora antes a una reunión y tomarte un café en la cafetería de enfrente, leyendo el periódico. Felicidad es leer el periódico empezando por la última página (¿hay algún otro modo de hacerlo?). Felicidad es romper con la rutina equivocando la salida de la autopista y parar el coche en la plaza de un pueblo que no conoces para echar la primitiva en el bar Pepe. Felicidad es salir de tu zona de confort para aprender algo que no sabes. Felicidad es aprender que eres tan inteligente que te das cuenta de lo tonto que eres. Felicidad es escribir aquí antes de ponerte en serio con el trabajo.

Y así, escrito, será más difícil olvidarlo.

Saludos

No soy hipster y no lo sabía

Hoy he estado en una de esas tiendas que venden, entre otro millón de cosas, libros. Antes se llamaban librerías... ahora creo que no.


He intentado preguntar a una amable señorita que hacía las veces de dependienta sobre algo que yo sabía que no tenían. He preguntado, más que nada, porque llevaba un rato aburrido y quería conversación. La amable muchacha me ha llevado a una zona de la tienda de lo más curiosa... Está llena de cosas que no son libros, aderezado todo ello en tonos pastel. Rosa pastel, verde pastel, amarillo pastel, azul pastel... Me ha comenzado a dar una subida de azúcar terrible. Tienen de todo lo que no te puedas imaginar, a saber:  mochilas, tazas, bolsos, agendas, kids para hacerte tu propia agenda (esto no lo he entendido)..., hilos para coser... y una especie de piezas de madera para... joer, esto tampoco lo he entendido... Me ha parecido reconocer algún libro pero me ha costado mogollón entender los títulos. Estaban escritos como el culo, con siete tipos de letra, 8 colores y veinte tonterías juntas.... Más o menos así:


Algunos llevaban pegatinas de colores de regalo. De colores pastel, claro. Y todos tenían estos títulos tan molones: "(atrévete de una vez) 101 ideas infalibles para ser feliz", "Cosas no aburridas para ser la mar de feliz", "no hay nada imposible", "tú puedes", y mi favorito, un libro que se titulaba: "Esto no es un libro"... ¡¡¡tócate los huevos!!!...

He de decir que la sección pastel estaba llena de chicas empleando expresiones como "cuqui", "chuli", "moni" y combinaciones varias de las anteriores tales como "chuli-moni" "moni-cuqui"... etc... Juro que no he visto un solo varón allí. Me he comenzado a marear....en serio, me he comenzado a marear....

En fin, a medida que nos adentrábamos en la sección pastel le he comentado a la amable dependienta mis impresiones: "creo que vamos por el mal camino..." Y entonces ella se ha girado, me ha sonreído en tono pastel y me ha dicho "creo que esto no es de tu estilo..." A lo que he respondido: "no, si ya te lo decía yo...". Claramente el hipsterismo dulzón de tono pastel y eslóganes de pegatina no es para mi. 

Espero no volver a la tienda en mucho mucho tiempo... Y sobre todo, sobre todo, espero no tener pesadillas esta noche... Si las tengo fijo fijo que son en tono pastel... joer....

Saludos

Adicciones

Hace unos días me entrevistaron como "experto" en adicciones tecnológicas. No soy experto en adicciones pero sí es verdad que hemos hablado de este tema, en público, un millón de veces, por ejemplo aquí y aquí. Casi siempre llegamos a las mismas conclusiones, que son poco más o menos mis respuestas a las preguntas de la entrevista. No os paso la entrevista completa porque es ultrasecreta... pero en ella hablamos, sobre todo, de adicciones al móvil...


Los jóvenes, los más jóvenes, son los más expuestos a esta adicción. Una de sus desventajas respecto a los menos jóvenes es que son incapaces de reconocer su adicción... básicamente porque nunca han vivido sin el móvil. No se imaginan una vida sin él. Y eso está bien, la tecnología no tiene la culpa (al menos no toda la culpa) del mal uso que le damos a la tecnología. La culpa la tienen esas necesidades creadas, a veces por nosotros mismos, que nos hacen "esclavos" de la tecnología. Es curioso recuperar reportajes sobre adicciones publicados en 2006. Lo considerado entonces adicción sería a día de hoy un uso de lo más corriente. En consecuencia, podemos suponer que lo considerado hoy en día adicción (algo así como consultar el móvil una vez cada 5 minutos, cada 5 minutos, cada 5 minutos...) será dentro de unos años la norma, lo común. ¡Y ay de aquél que no siga la norma!, ¡ay de aquél que se salga del rebaño!... 
Para explicar en parte la adicción al móvil conviene tener presente que siempre queremos lo que no tenemos y siempre la idealización de la realidad es mucho mejor que la realidad en sí misma. Es por esto último que ante una conversación real o ante la posibilidad, por remota que sea, de una conversación "cybereal", en muchas ocasiones preferimos hacer caso al móvil por encima de la persona que tenemos delante. Ese "vacío", esa "soledad", ese "desamparo" que sentimos ante la imposibilidad de conectarnos en un momento dado es fruto del estilo de vida que hemos creado. A mí me cuesta entenderlo porque "casi", "casi", no siento ese vacío, pero puedo asimilarlo a lo que siento si me dices que me quitas el coche. Yo he montado mi vida en torno a mi coche. Vivo a distancia razonable (en coche) de mi trabajo. Vivo a distancia razonable (en coche) de mi familia. Vivo a distancia razonable (en coche) de mis vacaciones. Si me quitas el coche, me vacías, me desamparas, me dejas solo. La solución, para mi, es la misma que la solución para la mayoría de las adicciones: educación. Educar en el uso del móvil significa muchas cosas, y no todas ellas están definidas todavía. Quizás el objetivo de esa educación sea formar seres (del verbo ser) conscientes de lo realmente importante, eliminar lo superfluo, separar el grano del spam. Nosotros pusimos nuestro granito de arena siendo FITIS. Incluso hicimos una ruta por el sur de Francia aleccionando a los gabachos sobre las ventajas de la cultura hispánica. Hay fotos ...

...pero esa es otra historia....

Y si alguien está tentado de ponerse chulo, que no lo haga. Si algo sé de acciones es porque he caído en casi todas ellas...

Saludos


Destino: Sants.

El destino no reina sin la complicidad secreta del instinto y de la voluntad.
Giovanni Papini.Escritor italiano.

Hace unos días estuve en Barcelona. De paso. Sants es una estación fea. Que nadie se ofenda, hay muy pocas estaciones bonitas. Sants no es una de ellas. Es fea. Si estás allí con tiempo, entre tren y tren, lo más sensato que puedes hacer es irte. Si lo piensas bien hay un montón de sitios donde uno entra, y lo mejor que puede hacer es irse... un montón, pero esa es otra historia.

Camino por la calle bajo hordas de banderas catalanas. Curiosamente no veo ninguna reclamación sobre la Educación, la Cultura, o la Sanidad... Supongo que todos esos carteles: Educación Pública, Cultura Gratis, Sanidad Universal, están detrás de las senyeras... Digo yo. Y allí, sentada en un banco cualquiera de una calle cualquiera, está ella. Una mujer de mi edad, más o menos. Ella dirá que es más joven, yo diré la verdad. Viste ropa informal, casi deportiva, zapatillas de colorines chillones que se ven desde el otro lado de la ciudad. ¿Habrá salido a hacer deporte?. No lo parece. Está sentada cruzadas las piernas, muy cómoda, hablando por el móvil. Me siento en el mismo banco, los pies donde debería estar el asiento, el asiento en el respaldo. Pienso qué hacer con mi tiempo muerto. Escucho su conversación sobre ir y venir y dejar de ir y dejar de venir. Decido que no estoy cansado y sigo caminando. Me pierdo en Barcelona. 

Me encuentro en Sants a tiempo de tomarme un café antes de subir al tren. Mala idea. El café es caro y malo. Parezco nuevo... Levanto la vista de mi libro y allí, sentada en una mesa cualquiera de una cafetería cualquiera, está ella. La mujer de las zapatillas chillonas. Sentada frente a mí, con su propio café, tan malo como el mío, supongo... Me mira perdonándome la vida. No me atrevo a sonreír. Estamos en una zona de la estación a la que puede acceder cualquiera, sin control alguno... ¿pensará que la estoy siguiendo? ¿por qué yo no pienso, ni por un momento, que ella me está siguiendo a mí....? ¿Viene a tomar un tren?, no creo... no lleva apenas equipaje. Yo tampoco.

 
No termino mi café, me levanto, paso el control de seguridad. Me voy al andén. Llega el tren. Coche 7. Asiento 4D. Me instalo. Veo a la mujer de las zapatillas chillonas caminando por el andén.  Veo a la mujer de las zapatillas chillonas entrando en el Coche 7. Mi tren, mi vagón. Camina por el pasillo buscando su asiento. Se acerca. Me ve. Me mira. Se extraña. Se sorprende. Llevo ventaja. Yo la vi antes, yo no me sorprendo, yo creo en el destino... Ella no. Se sienta en el asiento 5A. Un vagón cualquiera de un tren cualquiera. Ella no vuelve a levantar la vista de su iPhone en todo el viaje. Después, 3 horas después, el mismo destino que había intentado unirnos tres veces en el mismo día, nos separó para siempre...

Polígono. Spanish Bubbles


Thin line ‘tween heaven and here.
(Bubbles, The Wire) 

...ain't no shame in holding onto grief, as long as you make room for other things...
(Bubbles, The Wire)


No vivo en el mejor lugar del mundo. Para ir a trabajar, a veces paso por un polígono industrial medio vacío de industria, pero lleno de prostitutas rumanas (rubias, metro90, piernaslargas, y no hablan español, salvo las cuatro palabras básicas del negocio), y africanas (labios rojos como la lava de un volcán, cuerpos negros como la lava de un volcán, y hablan un español... como la lava de un volcán). A veces hay policías, pero a las chicas las dejan en paz. Una vez le pregunté a un policía al respecto. Me razonó que si el negocio entra en el PIB, ¿quién era él para ir en contra de la economía de la nación?... Un razonamiento irrefutable, lo mires por donde lo mires. Los policías del polígono de las putas se limitan a poner multas a los coches que pasan de los 40. A un lado, la nada, al otro almacenes y negociox varios... pero no puedes ir a 52 por hora porque entonces te clavan una multa (50 euros por pronto pago). Te explican, eso sí, que la multa evita daños mayores. Por ejemplo, evita que atropelles a alguna señorita de vida alegre (menudo fiestón) que cruza el paso de peatones a las 11 de la noche, para enseñarte sus encantos debajo de su inexistente vestido... en fin, así es el polígono de las putas. Hasta ayer. 

Un nuevo personaje ha aparecido. Bubbles es un personaje secundario (como no) de la mejor serie de la historia de las series de televisión: The Wire. Es uno de los personajes que hacen de la serie lo que es. Drogadicto, ladrón, soplón, amigo de sus amigos, reincidente, lo que viene siendo una bellísima persona... Y Bubbles se pasea por los barrios menos elegantes de la ciudad de Baltimore tirando de un carrito que emplea como almacén de todo tipo de chatarra que él, cuando la necesidad drogata aprieta, convierte en coloridas cápsulas de los más alucinógenos sabores. Pues bien, en nuestro lustroso polígono putero ha aparecido un Spanish Bubbles. Un tipo casi rubio, dos tallas más pequeño que la ropa que le viste, y mala dentadura. Un tipo que pasea sus miserias tirando de un carrito del AhorraMás. Ya ves tú, AhorraMás... ironías del destino. A veces das el intermitente para esquivarlo porque circula por el carril derecho, como buen conductor, no le vayan a multar los municipales. A veces le encuentras sentado en la acera, con el carrito mal aparcado, descansando de los mil y un males que se le adivinan en la cara. Casi nadie le mira. Los que le miran casi ni le ven. Y los que le ven prefieren mirar para otro lado. 

He ilustrado esta entrada con una foto de Bubbles, el actor de ficción. La foto del Spanish Bubbles, el hombre de verdad, el que malvive en el polígono de las putas, no la tengo,... ni la tendré. 

Suerte muchacho.
.

Spanish Seven

Honestly, have you ever seen anything like this?
No 

Seven es una película de 1995. Un loco llamado John Doe (lo que viene siendo Pericoeldelospalotes) se dedica a impartir "justicia" después de haberse jodido la cacerola leyendo, y releyendo una y mil veces, libros tan divertidos como "La Divina Comedia", “La Biblia”, "A Sangre Fría", “El Paraíso Perdido”, “El Mercader de Venecia”, “Los cuentos de Canterbury” y joyitas por el estilo. Pues bien, queridos compatriotas patrios, estad tranquilos, que ocurra algo remotamente parecido en España es poco menos que imposible.  Nuestra amada Burocracia, adalid de la desesperación, impide que mentes sencillas e inconscientes lean lo que no tienen que leer... veréis....



Hace unos días un amigo de un amigo me pidió un libro. El título era algo así como "Cuestionario de personalidad para niños"... inofensivo ¿no?...¡los huevos! Debí intuir el peligro, olía a chamusquina.

Confiado, escribí a la biblioteca más cercana y pregunté por el libro. "Sí, lo tenemos, pero ven tú por él, ese tipo de libros no lo enviamos por correo. Otros sí, pero ese libro no se presta." Debí intuir el peligro, olía a quemado.

Incauto de mí, acudo a la biblioteca. Allí me atiende una amable señora con un ojo medio abierto y el otro medio cerrado. "Querido amigo, ¿tú quien eres?, ¿eres psicólogo?, ese libro no se presta. Pero, me han enviado un correo que dice que sí. Imposible." Debí intuir el peligro, olía a llamaradas ardientes.

"Mire, mire, aquí le enseño el correo. Vale, sí, tienes razón, pero ese libro solo se presta a psicólogos... Joer, pero no puede ser para tanto, si yo solo quiero... Espera, voy a preguntar a mi supervisora, no te vayas amigo y... cuídame estos papeles ultrasecretos que tengo encima de mi desordenada mesa..." Debí intuir el peligro, olía a volcán en erupción.

Llega la supervisora con pinta de mala malísima y con su mejor sonrisa me dice... "Verás, ese libro sólo se presta a psicólogos, amigo... si no eres psicólogo... ¿por qué te interesa ese libro? ¿eres psicólogo? ¿sí? ¿no?." Estuve tentado de decirle que sí, que era psicólogo pero que lo dejé porque no me entendía con Freud, ni con Rogers, y al único que entendí, alguna vez, fue al perro de Pavlov... Estuve tentado, lo juro, pero me acojoné y dije la verdad. "No, no soy psicólogo, y ya no quiero ser su amigo... además, leñe, a mí el libro ese, es decir, ESE LIBRO, me da igual... yo me voy a mi pueblo, buenos días señoras". Olía a puro infierno, huí.



Resumen:
no estoy detenido.... aún
no tengo el libro.... eso es seguro
no lo conseguiré hasta dentro de 6 años.... son los que necesitaré, como mínimo, para sacarme la carrera de psicólogo.... :(

Saludos

Antes del desayuno

- ¡No llores! Sobre todo, no llores. Piensa que eres una niña excepcional y que incluso has podido llegar hasta aquí. Piensa en cualquier cosa en vez de llorar.
- Ah, ¿pero es que se puede dejar de llorar pensando cosas? - inquirió sorprendida la muchacha.
- Sí. Nadie puede hacer dos cosas a la vez - replicó la soberana-. Veamos, ¿cuantos años tienes?
- Siete años y medio, exactamente - respondió Alicia.
- No es preciso que seas tan exacta. Te creo. Pues bien: yo tengo cien años, cinco meses y un día.
- No puedo creerlo - exclamó Alicia.
- Respira hondo, cierra los ojos, y creerás lo que te digo.
- No vale la pena. Nadie puede creer lo imposible - insistía la muchacha.
- Pues cuando yo tenía tu edad lo practicaba media hora cada día- Aseguró la reina -. A veces llegué a creer seis cosas imposibles antes de desayunar...

 A través del espejo
Lewis Carroll

Me pregunto cuántas cosas imposibles soy capaz de creer antes del desayuno...

Sin móvil

Soy capaz de vivir sin móvil, al menos los fines de semana. Entre semana, por motivos de trabajo, su uso es imprescindible. Sin embargo, o quizás por ese motivo, soy sensible al mal uso que hacemos del dichoso cacharrito.
Fin de semana, parque Juan Carlos I, Madrid. Negros nubarrones sobre la sierra. A dos metros de mí, dos parejas con un montón de hijos y un montón de móviles:

- Cari, al final nos tenemos que ir porque se va a poner a llover.

Yo, por si acaso, miré al cielo. Las nubes se movían hacia Guadalajara. Es decir, en el Parque no iba a llover en toda la tarde. Sin embargo, los dos hombres de las dos parejas sacaron sus dos móviles de ultimísima generación, se miraron, sonrieron como si estuvieran a punto de abrir el cajón de los secretos y dijeron al unísono:

- Preguntemos a los supertacañones.

Supongo que preguntaron a Google... Ni miraron al cielo, ni miraron el viento, ni vieron las nubes, ni ná de ná... Mulder, Scully, la Verdad no está ahí fuera, La Verdad está en la pantalla del móvil.
Me quedé mirando a las nubes rogando al Dios del cielo que se pusiera a granizar justo a dos metros de mí. Desafortunadamente Dios estaba apagado o fuera de  cobertura...

Saludos.

Que no se (me) olvide

Este lugar es, a veces, un diario donde uno escribe para que no se olvide, o al menos para tener a mano una fuente donde refrescar la memoria. No creo que nunca se me olvide, pero a modo de precaución, allá va:

Ayer mismo un niño de casi dos años acudió a su pediatra porque estaba un poco enfermito. Su pediatra estaba en huelga porque unos políticos malotes se están cargando la sanidad. De modo que el niño se volvió a su casita, con sus legañas, sus mocos, y su tos... Sus papás acudieron a la sabiduría popular y le trataron con manzanilla para los ojos, cebolla para la respiración y el siempre mágico vipsVapoRub. 

Espero que nunca se me olvide que los responsables de esta situación son unos  políticos malos, muy malos, malísimos. Que no se olvide que no todos son igual de responsables, que unos lo son más que otros. Que no se olvide que estos politicuchos nos dejan sin Sanidad, sin Cultura, sin Trabajo, sin Educación, sin Justicia... y encima salen a contar sus propuestas con una sonrisa en la boca... ¡manda cojones! En la antigüedad, cuando la situación estaba jodida, como ahora, los señoritos montaban una guerra, mataban a la mitad de la población y ¡hala!, asunto arreglado. Ahora, como somos una sociedad """"civilizada"""", nos estrangulan poquito a poco, sin que se note mucho... ¡hay que joderse!

¿Sabes lo que te digo? que sí, que se olvide este desastre. Ojalá llegue un futuro en el que todo esto no sea más que un mal recuerdo del pasado. Pero mientras ese futuro llega, yo no pienso olvidar su incapacidad, ¡qué no cuenten conmigo para aplaudir sus sonrisas!

Saludos

Había una vez...

Tres veces me has hecho llorar:

Cuando, por primera vez, vi mi rostro reflejado en tus ojos.  Supe entonces que tú eres parte de mí y yo, también, parte de ti. Pensé, loco de mí, que era esa, y no otra, la imagen que elegiría para mi última despedida.

Cuando, por primera vez, te hice sonreir. Entonces me hizo llorar, sí, pero sé que siempre me alegrará tu sonrisa.
 
Y cuando, por primera vez, cantamos juntos la canción del circo. Sentí nostalgia del niño que fui. Eres tú quien ahora me dice a mí: "Ikiki" "Ikiki", igual que antes era yo quien decía a mi papá: "oto paí, ota ciudá", igual que ahora eres tú quién grita a los cuatro vientos... "¡¡¡¡¡¡ corasóoooooooo !!!!!!"

Gracias a "Ikiki", allá donde quiera que actúe esta noche, por darnos a mi padre, a mi hijo y a mí mismo, algo que nos unirá por siempre jamás.


Os dejo mi último descubrimiento... con qué poquito nos reíamos en los setenta...


Un abrazo

Zorros, zorritos...

Hay zorros en la madrileña Casa de Campo. En un paraje con ese nombre lo extraño debería de ser la ausencia de animalillos, pero no. A los zorros los han grabado unos tipos cuya página web (aquí presente) demuestra que no se han gastado un duro en diseño gráfico (snif, snif),... Dejando de lado los consabidos chistes sobre la presencia habitual de Vulpes vulpes de raza humana en el lugar... el hecho de encontrar zorras (y zorros) no humanos en la Casa de Campo es preocupante por dos razones. Por un lado, muy jodido tiene que estar el monte para que estos simpáticos animales prefieran la gran ciudad. Es como si todas las ratas campestres, topillos rurales, ardillas pinariegas, conejos pueblerinos y demás víveres habituales se hubieran venido de vacaciones a la capi... Por otro lado, la casa de campo se va a llenar de urbanitas fotógrafos, despistados turistas y personajes similares en busca de la desdichada familia zorruna... qué Dios les pille confesados...

Os dejo con la escena que, a mi juicio, mejor remata esta historieta:



Suerte muchachos...

En moto


Era sábado por la mañana. Tenía boda y llegaba tarde. Último en llegar a su propia boda. Sus amigos le habían abandonado en un pajar, en un pueblo que no era el suyo. Cuando despertó de su borrachera llevaba puesto el traje nuevo, la corbata azul y los zapatos negros, relucientes. Rebuscó en los bolsillos en busca de tabaco... nada. Rebuscó en los bolsillos en busca de dinero... nada. Rebuscó en los bolsillos en busca de recuerdos... demasiados... pensó que sería mejor olvidar. Su última noche de farra, un dolor de cabeza del copón, la boca seca como la mojama y los ojos de serpiente en día de fiesta... Alzó la vista al cielo, maldijo y se encaminó hacia el pueblo. Encontró la moto, con las llaves puestas, a la puerta del único bar de la plaza. Él no era un ladrón... pero robó la moto y salió zumbando por la comarcal. Tenía una posibilidad... 

Yo le encontré en la carretera, le adelanté, tomé la foto que veis, e imaginé la historia que habéis leído...imaginé ésta y otras dos o tres... Es lo bueno de viajar sólo: tienes tiempo para imaginar...

Saludos

Cuatro años

Hola de nuevo. Cuatro años visitando este lugar de encuentro de ideas, músicas, literaturas, viajes... Una larga ausencia motivada por la falta de años, de lugares, de encuentros, de ideas, de músicas, de literaturas, de viajes... Muchas cosas se nublan, el día a día se pone un poquito gris, y no te queda más remedio que aferrarte a todo aquello, que no es poco, que de feliz tienes en la vida. Ayer mismo escuché que cuando estás condenado a una metafórica muerte, lo único que te queda por elegir es el modo en el que quieres vivir. Ahora que en días como hoy no está permitido tomarse un ratito de asuntos propios para disfrutar de la carne cruda... buscaremos la inspiración donde la inspiración resida y seguiremos coleccionando sentimientos, intentando evitar que los anestesiantes y las adormileras consigan vencernos. Un saludo.


Privatizar la Sanidad

Hola Isaac, ¿qué tal?
Degenerando doctora, degenerando...

Hoy he estado en el hospital. Tenía cita con mi doctora. Se habla mucho de privatizar la Sanidad y yo, después de lo de hoy, estoy totalmente en contra. La Sanidad, la Pública, por ser pública, ofrece a las públicas almas de este país un entorno de conciliación insuperable. Entras en el hospital y bajo un letrero que indica "Información" y una flecha que indica "Aquí", encuentras a un viejete que tiene toda la pinta de haberse sentado allí a leer el periódico. Efectivamente, una preguntona le pregunta por una consulta y el viejete informa (para algo está debajo del cartel de Información) que él no es de allí, que se ha sentado porque la silla estaba libre. Ante la cara de sorpresa de la preguntona, el viejete reacciona con celeridad para indicar que, ese lugar por el que la preguntona pregunta está "pa' allá, pa' allá"...Sí señor, con un par, ayudando al personal (y él no tiene la culpa de que la funcionaria esté tomando su tercer café de la mañana...¡coño ya!)... En fin, como yo sé donde voy, no pregunto al viejete, aunque me quedo con las ganas... Llegas a la sala de espera y encuentras un ambiente de lo más animado. Un grupo de sabelotodas han organizado el corral. A saber, ellas saben el orden y frecuencia de recepción de la consulta... ni se te ocurra preguntar porqué lo saben, lo saben y punto. Y es una vergüenza que lleven allí lo que llevan, Oiga que a mí me tocaba a las 9 y media y son las 10... ¡habrase visto!... Lo cual demuestra que a la Sanidad Pública de este país la gente, salvo excepciones, acude SANA...de ahí que no haya que privatizarla bajo ningún concepto, no vayamos a ponernos malos de verdad... porque, digo yo, si tienes un problema de verdad, te sientas a esperar y esperas calladito hasta que te toque, pensando en cómo explicarte ante la doctora para que no se te olvide nada y seas atendido de la mejor manera posible... Pero este no es el caso de las sabelotodas... ellas, que todo lo saben, te preguntan por tu hora de visita... y tú, incauto, te limitas a decir, no no, a mí no me toca todavía... y sigues haciendocomoquelees tu libro, no vaya a ser que te vuelvan a preguntar. A todo esto, de manera tangencial entran en la consulta una pareja de gitanos... Lo cual no tendría nada de particular, si no fuera porque a los pocos segundos uno sale de la consulta, teléfono en mano, felicitando a su interlocutor por la captura de una liebre... (el que no haya probado el arroz con liebre no entenderá esta parte, el que lo haya probado, igual,... tampoco). La enfermera de la doctora (una de las enfermeras más amables con las que me he encontrado en mi vida), sale para informar a las sabelotodas de que hay un orden, de que, como ha podido comprobar cualquiera que lleve allí 5 minutos, la doctora llama a los pacientes, pero que para que se tranquilice todo el mundo, va a pasar lista, como en el cole, para que todo el mundo vea que está en la lista... Pasa lista, todos levantamos la mano, TODOS... Mari Pili, Manolo, Abdel, Lola, Noemí, Isaac... y las sabelotodas se quedan con un palmo de narices... Todo su orden al carajo... ¡Menuda vergüenza!...osea que ahora no le toca a usted sino al moro este... ah claro, lo habrán metido porque a veces meten a gente aunque no tenga cita...¡Menuda vergüenza!... De manera tangencial pasa por allí un matrimonio de ELLA y él... (el tamaño de las letras lo dice todo),... ELLA le lee a él el cartel de la consulta... (el cartel dice "Neurocirugía") y ELLA a voz en grito le dice a él... "Manolo, aquí es: Neurología, aquí es"... y no contenta con su error, acude presta a explicarle a una mujer que iba perdida el lugar donde debe acudir... Le va a tocar a Noemí... Noemí es la que estaba delante de mí en la lista... es una chica no muy sabelotoda,... se levanta, se coloca frente a la puerta, y le dice a su padre que ahora le toca a ella... su padre le dice a Noemí que si su hermano se ha ido a Edimburgo anosequé... Noemí le dice a su padre que a ver si esta vez se echa novia o la deja (aunque estoy a medio metro no lo pillo todo porque en la Sanidad Pública la gente usa un tono de voz tres octavas por encima de lo recomendado por la Organización Mundial de la Salud)... La voz de la doctora: "Noemí Lxxx Pxxx"... Y si en Edimburgo encuentra trabajo mejor que mejor... La voz de la doctora por segunda vez: "Noemí Lxxxxxpez Pxxx!!!"... Y si no vuelve de Edimburgo, pues yo no le voy a echar de menos... La voz de la doctora por tercera vez: "Isaac"... paaaaaaaaara dentro (adiós Noemí)...

Hola Isaac, ¿qué tal?
Aunque no lo creáis no estaba preparado para esa pregunta, de modo que contesto con absoluta sinceridad: "Degenerando doctora, degenerando" Debo de ser lo más simpático que ha pasado por allí en todo el día porque la becaria se sonríe y la doctora se ríe a carcajadas... ¿y yo?, yo me santiguo...

Buenas noches.

Reconociendo

Algunas de los trabajos que he hecho a lo largo de mi vida han sido útiles. Por ejemplo, en Barcelona, ayudé a un cirujano a establecer una escala para conocer a priori la probabilidad que tiene un paciente al que van a operar a corazón abierto de sobrevivir 30 días después de la operación. Cuando trabajé para farmacoepidemiólogos, cualquier pequeño descubrimiento sobre las maldades de un medicamento era recibido con eufórico triunfo por la comunidad científica. Trabajar para médicos tiene ese punto.... cuando acabas el trabajo piensas que has hecho algo útil por la sociedad... Luego me dediqué a trabajar en empresas más Matemáticas y claro, allí la cosa se complica. Es jodidísimo ver la utilidad real de una nueva medida de distancia... Las últimas semanas he andado enfrascado en un divertido "juego" intentando reconocer caras, ojos, narices y bocas mediante técnicas de visión artificial... Lo gracioso del asunto es que hoy, a altas horas de la madrugada, un mexicano medio ilegal que tenemos trabajando con nosotros me ha enviado un programita que, dada la imagen de una cara, hace esto:


Y claro, me ha dado la risa... No por la cara en sí, sino por el hecho de que, 500 años después, un indio azteca esté detectando rostros pálidos para un castellano que no le paga por ello... La cosa tiene su gracia... Y es que, queridos amigos, la Historia se regurgita a sí misma. El programa ha sido bautizado como: Fantastic Recognition using Azteca Vision.

Saludos.

Si tienes huevos...

Mi amigo Vicente es un tipo peculiar al que, de vez en cuando, le ocurren aventuras imposibles de describir... Hemos de considerar que el muchacho usa un lenguaje particular lleno de expresiones propias, inventadas, reinventadas, arcaicas, reformadas, o claramente obsoletas. La historia que quiero compartir con vosotros ocurrió hace unos días, cuando Vicente se fue a un chino a comprar... La situación fue más o menos así:

Vicente en el chino: "Dame una barra de pan, y si tienes huevos, una docena..."
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Un rato después, en el despacho de su curro se tomó esta foto:

De lo cual se pueden sacar dos conclusiones. Una, los chinos nos van a invadir. Y dos, Vicente y su mundo molan mogollón.

P.D. para los incrédulos... no, no es un chiste... a Vicente le ocurren cosas así... día sí, día no... ¡coño! voy a llamarle, ¡qué hoy toca!