Adicciones

Hace unos días me entrevistaron como "experto" en adicciones tecnológicas. No soy experto en adicciones pero sí es verdad que hemos hablado de este tema, en público, un millón de veces, por ejemplo aquí y aquí. Casi siempre llegamos a las mismas conclusiones, que son poco más o menos mis respuestas a las preguntas de la entrevista. No os paso la entrevista completa porque es ultrasecreta... pero en ella hablamos, sobre todo, de adicciones al móvil...


Los jóvenes, los más jóvenes, son los más expuestos a esta adicción. Una de sus desventajas respecto a los menos jóvenes es que son incapaces de reconocer su adicción... básicamente porque nunca han vivido sin el móvil. No se imaginan una vida sin él. Y eso está bien, la tecnología no tiene la culpa (al menos no toda la culpa) del mal uso que le damos a la tecnología. La culpa la tienen esas necesidades creadas, a veces por nosotros mismos, que nos hacen "esclavos" de la tecnología. Es curioso recuperar reportajes sobre adicciones publicados en 2006. Lo considerado entonces adicción sería a día de hoy un uso de lo más corriente. En consecuencia, podemos suponer que lo considerado hoy en día adicción (algo así como consultar el móvil una vez cada 5 minutos, cada 5 minutos, cada 5 minutos...) será dentro de unos años la norma, lo común. ¡Y ay de aquél que no siga la norma!, ¡ay de aquél que se salga del rebaño!... 
Para explicar en parte la adicción al móvil conviene tener presente que siempre queremos lo que no tenemos y siempre la idealización de la realidad es mucho mejor que la realidad en sí misma. Es por esto último que ante una conversación real o ante la posibilidad, por remota que sea, de una conversación "cybereal", en muchas ocasiones preferimos hacer caso al móvil por encima de la persona que tenemos delante. Ese "vacío", esa "soledad", ese "desamparo" que sentimos ante la imposibilidad de conectarnos en un momento dado es fruto del estilo de vida que hemos creado. A mí me cuesta entenderlo porque "casi", "casi", no siento ese vacío, pero puedo asimilarlo a lo que siento si me dices que me quitas el coche. Yo he montado mi vida en torno a mi coche. Vivo a distancia razonable (en coche) de mi trabajo. Vivo a distancia razonable (en coche) de mi familia. Vivo a distancia razonable (en coche) de mis vacaciones. Si me quitas el coche, me vacías, me desamparas, me dejas solo. La solución, para mi, es la misma que la solución para la mayoría de las adicciones: educación. Educar en el uso del móvil significa muchas cosas, y no todas ellas están definidas todavía. Quizás el objetivo de esa educación sea formar seres (del verbo ser) conscientes de lo realmente importante, eliminar lo superfluo, separar el grano del spam. Nosotros pusimos nuestro granito de arena siendo FITIS. Incluso hicimos una ruta por el sur de Francia aleccionando a los gabachos sobre las ventajas de la cultura hispánica. Hay fotos ...

...pero esa es otra historia....

Y si alguien está tentado de ponerse chulo, que no lo haga. Si algo sé de acciones es porque he caído en casi todas ellas...

Saludos