Polígono. Spanish Bubbles


Thin line ‘tween heaven and here.
(Bubbles, The Wire) 

...ain't no shame in holding onto grief, as long as you make room for other things...
(Bubbles, The Wire)


No vivo en el mejor lugar del mundo. Para ir a trabajar, a veces paso por un polígono industrial medio vacío de industria, pero lleno de prostitutas rumanas (rubias, metro90, piernaslargas, y no hablan español, salvo las cuatro palabras básicas del negocio), y africanas (labios rojos como la lava de un volcán, cuerpos negros como la lava de un volcán, y hablan un español... como la lava de un volcán). A veces hay policías, pero a las chicas las dejan en paz. Una vez le pregunté a un policía al respecto. Me razonó que si el negocio entra en el PIB, ¿quién era él para ir en contra de la economía de la nación?... Un razonamiento irrefutable, lo mires por donde lo mires. Los policías del polígono de las putas se limitan a poner multas a los coches que pasan de los 40. A un lado, la nada, al otro almacenes y negociox varios... pero no puedes ir a 52 por hora porque entonces te clavan una multa (50 euros por pronto pago). Te explican, eso sí, que la multa evita daños mayores. Por ejemplo, evita que atropelles a alguna señorita de vida alegre (menudo fiestón) que cruza el paso de peatones a las 11 de la noche, para enseñarte sus encantos debajo de su inexistente vestido... en fin, así es el polígono de las putas. Hasta ayer. 

Un nuevo personaje ha aparecido. Bubbles es un personaje secundario (como no) de la mejor serie de la historia de las series de televisión: The Wire. Es uno de los personajes que hacen de la serie lo que es. Drogadicto, ladrón, soplón, amigo de sus amigos, reincidente, lo que viene siendo una bellísima persona... Y Bubbles se pasea por los barrios menos elegantes de la ciudad de Baltimore tirando de un carrito que emplea como almacén de todo tipo de chatarra que él, cuando la necesidad drogata aprieta, convierte en coloridas cápsulas de los más alucinógenos sabores. Pues bien, en nuestro lustroso polígono putero ha aparecido un Spanish Bubbles. Un tipo casi rubio, dos tallas más pequeño que la ropa que le viste, y mala dentadura. Un tipo que pasea sus miserias tirando de un carrito del AhorraMás. Ya ves tú, AhorraMás... ironías del destino. A veces das el intermitente para esquivarlo porque circula por el carril derecho, como buen conductor, no le vayan a multar los municipales. A veces le encuentras sentado en la acera, con el carrito mal aparcado, descansando de los mil y un males que se le adivinan en la cara. Casi nadie le mira. Los que le miran casi ni le ven. Y los que le ven prefieren mirar para otro lado. 

He ilustrado esta entrada con una foto de Bubbles, el actor de ficción. La foto del Spanish Bubbles, el hombre de verdad, el que malvive en el polígono de las putas, no la tengo,... ni la tendré. 

Suerte muchacho.
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