La Entrega. Dennis Lehane

"Excluido hasta de aquel ritual por su cicatriz de soledad, su incapacidad para atraer a alguien que mostrara interés en él después de cinco minutos de charla trivial, durante esos paseos a veces Bob pecaba de orgullo, el orgullo de saber que él no consumía temerariamente, que no sentía la necesidad de comprar lo que le exigían la tele, la radio, los diarios, las revistas y las vallas publicitarias. El consumo no iba a acercarlo a sus deseos, porque sólo deseaba no estar solo, aunque sabía que nada iba a rescatarlo de eso."

The Drop, Dennis Lehane, 2014



Luchar bajo la nula esperanza de éxito tiene sus ventajas:  no podrás disfrutar el éxito de modo que disfrutas la lucha, o al menos la soportas con un sentimiento a mitad de camino entre la valentía y la resignación. Dennis Lehane es el autor de los boxeadores derrotados antes siquiera de subir al ring, de los vagabundos que viajan en zapatos de tercera mano, de los hombres sin futuro, de los habitantes normales de un mundo anormal.... o subnormal si es que existe algo que pueda ser llamado "normal". Puedes encontrarlo Cualquier otro día, en Mystic River, o en Shutter Island, pero hoy lo encontré en La entrega.  La entrega no es la mejor novela de Lehane, no lo pretende, pero es Lehane y es Boston, y es mafia, y son apuestas, y es un bar, y es... un... perro. Un perro moribundo arrojado dentro de un contenedor de basura. La entrega es un cuento sin moraleja del que sabes no puede terminar bien porque Lehane es sincero... y no escribe como si tuviera 15 años y aún creyera en los cuentos de hadas. No me importa cómo es, o no es, como persona... pero me jode pensar la cantidad de horas de soledad que ha tenido que soportar para escribir como escribe. No conozco otro camino.



Érase una vez... la verdad.

"Et en disant ces mots, ce méchant Loup se jeta sur le Petit Chaperon rouge, et la mangea."
"Al decir esas palabras, el malvado lobo se lanzó sobre Caperucita Roja y se la comió."

Fin.

Caperucita Roja
Charles Perrault
1697
Charles Perrault nació tal día como hoy hace mogollón de años

Los cuentos, los de siempre, son así. Terminan mal para enseñar que si te apartas del camino, si desobedeces a tus padres, si hablas con extraños, si no respetas a tus mayores, si eres un canalla sin corazón, si maltratas a los animales, si te peleas con tus hermanos, si eres un bala perdida... entonces, date por jodido. Esa es la moraleja fundamental de cualquier cuento de hadas que se precie. Es cierto que tanto Perrault como los hermanos Grimm trabajaron duramente para eliminar algunos detalles bastante grotescos (la caperucita original se come, por accidente, los restos de la abuelita después de ser sexducida, la x no es un error, por el malcarado Lobo solitario). Después vino Disney para edulcorar sin pudor muchos de estos cuentos. Y yo me pregunto si, con tanto azucar, no se ha perdido la razón de ser de estas historias. Enseñar a vivir. Me pregunto si no estaría mal que los niños supieran que: si te portas mal ... te come el lobo y "c'est fini". Sin segundas oportunidades, sin cazadores salvapatrias, sin principes besucones, sin deshacedoras de entuernos... Como decía mi abuela, que de Disney debía saber lo justo...: "no la hagas y no la temas".


Si estáis interesados en las historias originales os recomiendo "Los Cuentos de Hadas Clásicos",  de la Editorial Ares y Mares, con 26 cuentos clásicos de Perrault, Alexander Afanasev, Joseph Jacobs, H.C. Andersen, Jacob y Wilhem Grimm... y con preciosas ilustraciones de Edmund Dulac, Gustave Doré, Arthur Rackham... Una deliciosa edición para conocer toda la verdad y nada más que la verdad.

Edmund Dulac, "La sirenita", 1911

Arthur Rackham, "Jack y la mata de judías", 1918.

Gustave Doré, "Caperucita Roja", 1861

Un saludo desde este lado del espejo...