Que no se (me) olvide

Este lugar es, a veces, un diario donde uno escribe para que no se olvide, o al menos para tener a mano una fuente donde refrescar la memoria. No creo que nunca se me olvide, pero a modo de precaución, allá va:

Ayer mismo un niño de casi dos años acudió a su pediatra porque estaba un poco enfermito. Su pediatra estaba en huelga porque unos políticos malotes se están cargando la sanidad. De modo que el niño se volvió a su casita, con sus legañas, sus mocos, y su tos... Sus papás acudieron a la sabiduría popular y le trataron con manzanilla para los ojos, cebolla para la respiración y el siempre mágico vipsVapoRub. 

Espero que nunca se me olvide que los responsables de esta situación son unos  políticos malos, muy malos, malísimos. Que no se olvide que no todos son igual de responsables, que unos lo son más que otros. Que no se olvide que estos politicuchos nos dejan sin Sanidad, sin Cultura, sin Trabajo, sin Educación, sin Justicia... y encima salen a contar sus propuestas con una sonrisa en la boca... ¡manda cojones! En la antigüedad, cuando la situación estaba jodida, como ahora, los señoritos montaban una guerra, mataban a la mitad de la población y ¡hala!, asunto arreglado. Ahora, como somos una sociedad """"civilizada"""", nos estrangulan poquito a poco, sin que se note mucho... ¡hay que joderse!

¿Sabes lo que te digo? que sí, que se olvide este desastre. Ojalá llegue un futuro en el que todo esto no sea más que un mal recuerdo del pasado. Pero mientras ese futuro llega, yo no pienso olvidar su incapacidad, ¡qué no cuenten conmigo para aplaudir sus sonrisas!

Saludos

Había una vez...

Tres veces me has hecho llorar:

Cuando, por primera vez, vi mi rostro reflejado en tus ojos.  Supe entonces que tú eres parte de mí y yo, también, parte de ti. Pensé, loco de mí, que era esa, y no otra, la imagen que elegiría para mi última despedida.

Cuando, por primera vez, te hice sonreir. Entonces me hizo llorar, sí, pero sé que siempre me alegrará tu sonrisa.
 
Y cuando, por primera vez, cantamos juntos la canción del circo. Sentí nostalgia del niño que fui. Eres tú quien ahora me dice a mí: "Ikiki" "Ikiki", igual que antes era yo quien decía a mi papá: "oto paí, ota ciudá", igual que ahora eres tú quién grita a los cuatro vientos... "¡¡¡¡¡¡ corasóoooooooo !!!!!!"

Gracias a "Ikiki", allá donde quiera que actúe esta noche, por darnos a mi padre, a mi hijo y a mí mismo, algo que nos unirá por siempre jamás.


Os dejo mi último descubrimiento... con qué poquito nos reíamos en los setenta...


Un abrazo