- ¡No llores! Sobre todo, no llores. Piensa que eres una niña excepcional y que incluso has podido llegar hasta aquí. Piensa en cualquier cosa en vez de llorar.- Ah, ¿pero es que se puede dejar de llorar pensando cosas? - inquirió sorprendida la muchacha.- Sí. Nadie puede hacer dos cosas a la vez - replicó la soberana-. Veamos, ¿cuantos años tienes?- Siete años y medio, exactamente - respondió Alicia.- No es preciso que seas tan exacta. Te creo. Pues bien: yo tengo cien años, cinco meses y un día.- No puedo creerlo - exclamó Alicia.- Respira hondo, cierra los ojos, y creerás lo que te digo.- No vale la pena. Nadie puede creer lo imposible - insistía la muchacha.- Pues cuando yo tenía tu edad lo practicaba media hora cada día- Aseguró la reina -. A veces llegué a creer seis cosas imposibles antes de desayunar...
A través del espejoLewis Carroll
Me pregunto cuántas cosas imposibles soy capaz de creer antes del desayuno...