Las aventuras de la vida se inician sin contrato. No es como en las películas donde "el contrato" asegura un final feliz. En la vida no. La primera vez que una aventura, de las de la vida, te sale mal, te sorprende y te jode... "¿cómo puede ser que esto me pase a mí?"... La segunda vez que una aventura, de las de la vida, te sale mal, no te sorprende y te jode igual "¿como puede ser que esto me pase a mí... otra vez?". La tercera, la cuarta, la quinta, no te acostumbras y te sigue jodiendo por todos los lados... Y así estaban las cosas cuando nos fuimos de concierto para que los cuerpos escuchasen. Y los cuerpos escucharon.
Entonces no lo sabíamos, porque como ya dije antes, no había contrato asegurando el final feliz, pero esa batalla, la que comenzaba entonces, íbamos a ganarla, ¡Victoria!.
Buen viaje Don Paco y gracias por formar parte de la banda sonora de nuestra vida.