Noviembre 2010

El día amanece oscuro en la Toscana, en los montes de la Garfagnana, en el pequeño pueblo de Pieve Fosciana. No se oye nada, silencio dentro, silencio fuera... silencio como no había escuchado en años. Abro la ventana y veo la niebla que baja de los Alpes para colarse entre los valles. Bajo a desayunar. Pero las escaleras me llevan lejos de Italia y aparezco en la Dordoña, en Eymet, en la cocina de Madame Camacho. El desayuno está listo. El café de puchero, los croasanes recién hechos, la mantequilla lista y la mermelada, casera, y la chimenea prendida..., me quedaría aquí todo el día... pero no puede ser. Salgo a pasear pero mis botas no pisan la Rue de L'engin, sino que aparezco en Kinderdijk. Un paseo entre canales, entre molinos, entre ciclistas holandeses, mientras poquito a poco, el perezoso sol de estas tierras intenta, y no consigue, ascender. Hermosa luz para unas fotos. Y ahora, un café, un capuccino en cualquier pequeño bar de Florencia. Y seguir paseando, quizás por las empinadas calles de un pequeño pueblo de la Liguria, con el cielo azul, muy azul, sobre tu cabeza, y las calles empedradas bajo tus pies, y la ropa blanca y limpia secándose entre las casas de las madonnas, y las casas, tan pegaditas unas a otras que parecen amantes subiendo la montaña, desde el mar, cogiditos de la mano. El día continua y hay que comer... ¿dónde?... con este tiempo otoñal lo mejor será algo caliente para el cuerpo... quizás una sopa de tomate en Delft, o quizás parar en un pequeño mercado francés, y comprar algún producto de la tierra, y gustarlo mientras los que lo cultivaron miran orgullosos el buen comer del viajero. Y alargar la sobremesa hablando con Francisca sobre el aquí y el allí, y sobre lo que sí y sobre lo que no, y sobre el vino y sobre la vida... Y ya que estamos, salgamos a recoger unas nueces en el nogal del vecino, que nos ha dado permiso y paseemos por la campiña Francesa, que para eso está, para pasearla y para disfrutarla. Y miremos más allá, y mirando veremos el atardecer cayendo sobre las hermosas torres de Sam Gimignano. ¡Qué día!, ¡qué hambre!, cena en la Ostería del amigo Andrea, en la Toscana, en Castelnuovo di Garfagnana... deja que nos alegre la noche con sus historias y sus vinos, y su mortadela, y su salami, y su parmesano, y la tortilla de la sua mamma. Y antes de irnos a dormir, recorramos las vacías salas del Palazzo Vecchio en Florencia, imaginando que detrás de cada esquina aparece Mr. Lecter, una vez más... de vuelta a las andadas... y que los pasos nos lleven a Lucca, la hermosa ciudad de nombre chiquitín, que la madrugada nos encuentre en la pequeña pensión de altos techos donde reposaremos de un Noviembre tan inesperado como hermoso.

Los Holandeses

Hay un dicho que dice que un holandés no puede irse a la cama sin hacer su putadita diaría. Quizás sea cierto, no lo sé. Los holandeses, tal y como yo los veo, son gente formal, ordenadamente desordenados, bastante dispuestos a la juerga, acostumbrados a la poca luz y con miedo a casi nada. Tienen el defecto de no comer demasiado bien. No sé muy bien el porqué, pero las comidas, en general, les salen... ¿cómo decirlo?.... sin gracia. Eso es, sín gracia, no es que sea mala comida, o que no tenga gusto, o que no le pongan empeño, no, es simplemente que no les salen platillos alegres. Si alguna vez venís a este país, mi recomendación culinaria sería: sopa de tomate (tomatensoep), a ser posible casera. De segundo, algo de carne a la brasa (esto es fácil de hacer), o salmón (tienen buen salmón). Para beber, cerveza, una tripel (por ejemplo la Leffe o la Karmeliet) le va bien a casi todo. Eso sí, la cerveza que sea belga, nada de chorradas locales estilo Heineken. Y de postre, pastel de manzana caliente.

Os dejo una fotos de unos molinos que me he encontrado caminando por ahí...


Saludos.

Escher

Escher era un tipo raro. Un artista holandés del siglo XX, de clase acomodada y dado a las imágenes imposibles. Quizás ya conocéis su obra, pero en cualquier caso, si alguna vez pasáis cerca de Den Haag (La Haya), no os perdáis su museo. Aprovechad para jugar con la prespectiva, con la óptica, con las imágenes imposibles y los inverosímiles ángulos... Eso sí, cuidado al volver a la calle... la realidad puede resultar muy desconcertante..

Un saludo desde The Netherlands...

Hoy aquí, ¿mañana donde?


A veces tengo semanas locas. Desde el domingo de la semana pasada, he dormido dos noches en Italia, cuatro en Francia, dos en España y dos en Holanda... Cuando hago estas cosas recuerdo dos personajes, dos situaciones que se mezclan en mis recuerdos... Por un lado, pienso en aquel inquietante personaje de "doce monos", que, al final de la peli (o al comienzo, en esa peli nunca sabe uno si va o viene...), reparte una toxina venenosa por medio planeta... Por otro lado, recuerdo al tipo que, cuando eramos niños, aparecía en las fiestas del pueblo vendiendo almendras garrapiñadas (algo muy típico en Valladolid y muy raro en el resto del mundo)... Es decir, se forma en mi cabeza la imagen de un inquietante almendrero que distribuye garrapiñadas venenosas por el planeta con el único fin de destruir la raza humana y devolver el "control" a la madre Naturaleza... ¡hay que joderse con los feriantes!

P.D.: algunas pequeñas fotos de mi paso por Holanda... en cuanto pueda me marcho a Delft...

Eymet 2010

Y volvimos a la Dordoña, y volvimos a encontrar el cariño en Eymet. Hace un año estuvimos en verano y lo disfrutamos como enanos... (recordando). Entonces dijimos que volveríamos en Otoño, en Primavera y en Invierno... Pues bien, hemos vuelto en Otoño y hemos prometido volver en Primavera y en Invierno... Esta vez hemos colaborado en la elaboración del foie gras de hígado de pato... Hemos disfrutado de los mercados, de las bodegas, de la repostería, de la charcutería, de los quesos, de .... uf... por Dios, que manera de disfrutar...


No se puede explicar con palabras los sencillos sentimientos encontrados en nuestro viaje. Al fuego de la chimenea de la casa de Matilde todo es más sencillo. Desayunos, comidas y cenas deliciosas que se alargan durante horas con la familia Camacho, disfrutando de viejas historias mil y una vez contadas y sin embargo, nuevas cada vez. Mi vida es mejor vida por tener a Matilde y Francisca en ella. Gracias.

P.D.: más fotos aquí...

Toscana (II)

Antipasto, fagiolis, funghi porcini, tartufo bianco, pecorino, ribollita, trippa alla fiorentina, crespelles, gelati, formaggio, cafe macchiato, limoncello, pizza, focaccia, farro, prosciutto, biroldo, panforte, faraona alle castagne con purea di castagne, tacchina ai pistacchi e arance con insalatina di agrami.... y todo ello en cantinettas, enotecas, gelaterias, osterias, ristorantes, trattorias, vinaionos...

como veis, un viaje de lo más gastronómico... Y digo yo... un país que come así de bien no puede albergar mala gente, ¿no?... o al menos, no puede albergar mucha mala gente...

saludos desde la noche florentina.

Toscana (I)

Bona sera, después de unos días incomunicado en la Liguria y la Toscana, por fín puedo conectarme. Es lo que tiene viajar sin rumbo... el camino no te suele llevar a lugares con internet. Por los más diversos motivos que imaginarse pueda, la mayoría de los grandes viajes que he hecho han sido en épocas del año poco dadas al turismo. En otoño, en la Toscana, se encuentran turistas japoneses, sí, pero pocos... y si encima la ciudad te sacia enseguida y necesitas disfrutar de los colorcitos de otoño en el campo, entonces encontrar un turista es mucho más difícil que encontrar una trufa blanca, o negra, o setas, o castañas (muchas castañas), o nueces, o... ¡ciao bambino!


P.D.: algunas fotos en picasa...