Confieso que he leído. Cervantes ha muerto. D.E.P.

"Éste que veis aquí, de rostro aguileño, de cabello castaño, frente lisa y desembarazada, de alegres ojos y de nariz corva, aunque bien proporcionada; las barbas de plata, que no ha veinte años que fueron de oro, los bigotes grandes, la boca pequeña, los dientes ni menudos ni crecidos, porque no tiene sino seis, y ésos mal acondicionados y peor puestos, porque no tienen correspondencia los unos con los otros; el cuerpo entre dos extremos, ni grande, ni pequeño, la color viva, antes blanca que morena; algo cargado de espaldas, y no muy ligero de pies; éste digo que es el rostro del autor de La Galatea y de Don Quijote de la Mancha, y del que hizo el Viaje del Parnaso, a imitación del de César Caporal Perusino, y otras obras que andan por ahí descarriadas y, quizá, sin el nombre de su dueño. Llámase comúnmente Miguel de Cervantes Saavedra. Fue soldado muchos años, y cinco y medio cautivo, donde aprendió a tener paciencia en las adversidades. Perdió en la batalla naval de Lepanto la mano izquierda de un arcabuzazo, herida que, aunque parece fea, él la tiene por hermosa, por haberla cobrado en la más memorable y alta ocasión que vieron los pasados siglos, ni esperan ver los venideros, militando debajo de las vencedoras banderas del hijo del rayo de la guerra, Carlo Quinto, de felice memoria".  
Novelas Ejemplares
Miguel de Cervantes Saavedra



Iba a hablar de boxeo pero la actualidad se impone. Hace unos días me enteré que Shakespeare está vivo. Al parecer, cada año se estrenan nuevas adaptaciones de sus imperecederas obras; el Teatro Globe está en activo; los escolares ingleses (y de medio planeta) leen sus obras, tanto las comedias como los dramas. Bien por Mr. William. De todo eso me enteré el día que unos señores pagados por otros señores pagados por mí, descubrieron que Miguel de Cervantes Saavedra está muerto. Según tengo entendido don Miguel fue un tipo sencillo, que vivió humildemente y murió y fue enterrado en un lugar sencillo. Y ahora, tanto tiempo después, se les ha ocurrido a los mandamases que hay que desenterrar... pues vale... Y van y encuentran unos huesos en los sótanos de la iglesia donde, según los documentos de la época, estaba enterrado don Miguel. Y claro, como no hay nada más, pues dicen que al menos hay huesos donde se supone que tenía que haber huesos... pero que, claro, no hay manera humana de discernir si los huesos son de don Miguel o de Ritalacantaora...

La búsqueda al menos ha servido para que todo el mundo se ponga a revisar al bueno de don Miguel. Y ahora viene lo "sorprendente": en las radios y periódicos uno confiesa que nunca leyó el Quijote,... y el otro le responde que bueno sí, a trozos... y el de más allá dice que tal vez, pero que no se acuerda de nada... ¡manda huevos! En resumidas cuentas.... Cervantes está muerto, bien muerto y ahora... ni siquiera está enterrado.

Pues yo voy a confesar: una vez, teniendo veinticinco años, en pleno uso de mis facultades mentales y sin que nadie me lo pusiera de deberes... leí "El Ingenioso Hidalgo Don Quixote de la Mancha". Del tirón, de primera a última página. Por lo que decían en la radio donde escuché dar la noticia de la muerte de Don Miguel, debo ser de los pocos hispánicos en conseguir semejante logro. Supongo que la culpa es del sistema, supongo, pero también intuyo que la cultura (sea lo que sea eso de la cultura) sería completamente diferente si el Quijote se leyera, se releyera y se estudiara más de lo que se hace. A fin de cuentas hemos sido, somos y seremos, un país de soñadores soñando con un mundo mejor, aunque ese mundo solo exista en nuestra cabeza loca.

Dicho lo cual, hago un llamamiento: una de dos... o dejan en paz a Don Miguel, D.E.P. y punto en boca... o lo resucitan con todas las de la ley, ¡cultura a tutiplén en el Barrio de las Letras!... por favor. Abogo por lo segundo, apuesto por lo primero.

Saludos