El deber de vivir

Hace tiempo os hablé de dos que eran sabios. Uno se fue y al otro le quedan dos telediarios. Pero aún así, o quizás precisamente por eso, dice verdades como puños y sensateces más sensatas que la de muchos que dicen saber lo que dicen... :

"Si usted no tiene libertad de pensamiento, la libertad de expresión no tiene ningún valor"

La entrevista completa (7 minutos):



Saludos

Cintas desgastadas

Cuando no existían "emepetreses" ni "cedeces", uno se manejaba con cintas de casete. Bien saben algunos de mis amigos que en mi coche (un Seat Ibiza de segunda mano que antes había pertenecido a un tipo que trabajaba en una cárcel del País Vasco en los años 80.... ¡moskis!...) se viajaba con una única cinta... Había espacio para más, sí... pero me gustaba eso de darle la vuelta una y otra vez a la misma cinta hasta que se desgastaba y nos sabíamos las canciones de memoria, de arriba a abajo, del derecho y del revés... Una de esas "famosas" cintas por las que seré odiado eternamente por mis colegas era "Ojalá que llueva café" de Juan Luis Guerra (así me las gastaba yo...)

Hoy, en el dial de una radio un pelín (solo un pelín) más moderna que la de mi Seat Ibiza de segunda mano, he dado con esta rareza... espero que disfrutéis de este café brasileño:



Una de ratones

La semana pasada Google se acordó del ratoncito Pérez. El simpático ratoncito Pérez, que trae regalos a los niños cuando estos pierden un diente y lo colocan debajo de la almohada, es uno de los pocos "inventos" españoles que han tenido éxito en otros lugares. El creador de la criatura fue Luis Coloma, un jesuita que andaba por la corte de la Reina María Cristina allá por el 1894 y que recibió el encargo de escribir un cuento para el pequeño Alfonso (que sería el rey Alfonso XIII un tiempo después).

Hasta aquí todos, más o menos, nos sabemos la historia. Lo que muchos de vosotros no sabréis es que en Madrid hay una estatua, a tamaño real, en honor del pequeño ratón. Es la estatua más pequeñita de todo Madrid... y si queréis averiguar dónde se encuentra... os daré una pista... en el cuento del ratón Pérez se puede leer lo siguiente:

"Vivía ratón Pérez en la calle del Arenal, num. 8, en los sótanos de Carlos Prats, frente por frente de una gran pila de quesos Gruyère..."

Y es que Madrid es así... tan pronto te ponen una estatua del Diablo a 666 metros sobre el nivel del mar... como te esconden un ratón de cuento a 50 metros de la Puerta del Sol... Madrid me mata... me mata Madrid... ...

P.D.: sí, tengo fotos de la estatua del ratón... pero el que quiera verlo... ¡que vaya y lo vea!... :P