"Excluido hasta de aquel ritual por su cicatriz de soledad, su incapacidad para atraer a alguien que mostrara interés en él después de cinco minutos de charla trivial, durante esos paseos a veces Bob pecaba de orgullo, el orgullo de saber que él no consumía temerariamente, que no sentía la necesidad de comprar lo que le exigían la tele, la radio, los diarios, las revistas y las vallas publicitarias. El consumo no iba a acercarlo a sus deseos, porque sólo deseaba no estar solo, aunque sabía que nada iba a rescatarlo de eso."
The Drop, Dennis Lehane, 2014
Luchar bajo la nula esperanza de éxito tiene sus ventajas: no podrás disfrutar el éxito de modo que disfrutas la lucha, o al menos la soportas con un sentimiento a mitad de camino entre la valentía y la resignación. Dennis Lehane es el autor de los boxeadores derrotados antes siquiera de subir al ring, de los vagabundos que viajan en zapatos de tercera mano, de los hombres sin futuro, de los habitantes normales de un mundo anormal.... o subnormal si es que existe algo que pueda ser llamado "normal". Puedes encontrarlo Cualquier otro día, en Mystic River, o en Shutter Island, pero hoy lo encontré en La entrega. La entrega no es la mejor novela de Lehane, no lo pretende, pero es Lehane y es Boston, y es mafia, y son apuestas, y es un bar, y es... un... perro. Un perro moribundo arrojado dentro de un contenedor de basura. La entrega es un cuento sin moraleja del que sabes no puede terminar bien porque Lehane es sincero... y no escribe como si tuviera 15 años y aún creyera en los cuentos de hadas. No me importa cómo es, o no es, como persona... pero me jode pensar la cantidad de horas de soledad que ha tenido que soportar para escribir como escribe. No conozco otro camino.