Detrás del muro

Hay una muro en el camino al trabajo. Enorme tapia de hormigón que aparece en la cuneta de la carretera, durante dos o tres kilómetros. He pasado por allí cientos de veces, lo veo a la venida y lo olvido a la vuelta. Un lugar convertido en lienzo de grafiteros de barrios pobres... muchas letras indescifrables salvo para sus propios autores y algún que otro dibujo. Uno especialmente vivo, un gran oso pardo abriendo sus fauces, devorando todos los coches que por allí circulan. Me fijé mucho en ese dibujo antes de irme a Canadá...

Así era el muro hasta hace unos días. En algunas zonas, pocas, el muro se ha caído... o más bien, da la impresión, lo han derribado. Ahora puede verse lo que hay detrás de él, como si una ventana se hubiera abierto para descubrir su secreto. Y su secreto son chabolas. Un erial detrás del muro, y poco cemento y mucha chapa, y ropa tendida, y furgonetas, y niños jugando... No sé cómo se siente uno al descubrirlo... supongo que estúpido por pensar que en una ciudad pueden existir hermosos lugares detrás de los muros.... quizás triste por lo que ve y no alcanza a comprender...

¿Y ahora qué?, levantarán el muro y todos los que por allí pasamos nos olvidaremos, o, dirán que, ya que el muro se ha caído... los que viven detrás del muro se busquen otro lugar.... No lo sé. Me quedo con algo que alguien dijo alguna vez:

"Andaríamos mejor si no fuera porque hemos construido demasiados muros y no suficientes puentes."