Hace unas semanas, escribiendo en el blog de Neshie sobre los miedos infantiles, recordé algunas anécdotas de cuando niño... Algunas son graciosas, otras sangrientas, otras simplemente son pequeñas historias del niño que fui... Quizás cuente algunas aquí...He sido incapaz de recordar qué cosas me daban miedo cuando era niño... Mi casa estaba a las afueras del pueblo, la calle no siempre estuvo asfaltada, y las luces, muchas veces, apagadas. La oscuridad fastidia, porque no ves, pero no me daba miedo, éso sí lo sé... Desde el patio de mi casa se veía el edificio de la Fábrica de Harinas. Supongo que tiene un nombre, alguna vez lo supe, pero ahora no lo recuerdo. Desde los dos ventanales del último piso de la Fábrica se tiene una perspectiva magnífica de nuestro corral. Siempre fue así y como veis en la foto, sigue siendo así. Es fácil imaginar que, desde esas ventanas alguien te espía, te observa, te vigila, durante la noche.... Pero no. Jamás imaginé esas historias de miedo. Quizás era porque me llevaba bien con los trabajadores de la Fábrica, o quizás fuera que ellos me tenían miedo a mi, o más bien a Gogó, nuestro pastor alemán... o quizás era un niño sin imaginación.... o puede que, la Fábrica no me diera miedo porque, si picas en la foto y te fijas bien, sobre el edificio, muy por encima del edificio, también pueden verse las estrellas...
P.D.: la siguiente historia será sobre unos huevos y un tejado... :P