El sábado ingresé en una Clínica de Psicoterapia Analítica, lo que viene siendo, en el argot, un manicomio para gente con pelas. Tranquilos, fue decisión mía, quería recuperarme. No había pasado buena semana, ya sabéis, la salud. Sin embargo, a pesar de todo, había decidido que: o ahora o nunca. Tenía que intentarlo.Llegué al lugar el Sábado a primera hora. Una especie de cartel en la puerta indicaba que no me había equivocado. Enseguida me pusieron el traje obligatorio, una camiseta blanca con fotos inquietantes a uno y otro lado. Había otros internos que habían llegado el Viernes por la noche y los efectos de las primeras drogas se notaban en ellos. Me recibieron con alegría y con historias de alemanas forradas de papel de plata y deshollinadores pintados de azul que no acabé de comprender. ¿Estaría ocurriendo todo ésto?, ¿o acaso sería fruto de mi perdida imaginación?.
Por indicación de los médicos, pasamos la mañana haciendo deporte en un entorno de pinares. Me pareció ver un grupo de monjas entre los pinos, "¡Sor Angela, no se tire usted que no se ha colocado bien el arnés de seguridad! ¿Dónde está que no lo veo? ¡Lo tiene usted entre las piernas!" ... sin duda mi imaginación me estaba traicionando. Los menos fuertes pudimos librarnos del ejercicio, el resto no. A pesar de que la Clínica contaba con enormes zonas ajardinadas, la comida fue servida en un callejón. A esa hora nos colocaron a todos un recipiente en la mano que contenía un líquido de grato sabor. No sé cómo demonios estaba diseñado el cacharro, pero por mucho que lo intenté fue imposible vaciarlo. No pude librarme de él hasta el día siguiente. Los médicos trataron de entretenernos la tarde con trucos de magia. Nos reímos bastante, aunque yo ya dudaba si las risas eran culpa de la magia o de la droga. Mas tarde, por la noche, en un acto de locura extrema,... nos escapamos del lugar... sin cenar. Intentamos huir refugiándonos en un local del pueblo más cercano, pero fue inútil. Algo en las drogas acumuladas en el cuerpo durante todo el día hizo que sufriéramos alucinaciones colectivas. Hay quien asegura que un enano vestido de sevillana se subió encima de uno de nosotros y lo provocó con movimientos sensuales... Hay quien jura incluso que los zapatos del enano eran lo más feo que ha visto en toda su vida... "Por el amor de Dios, que alguien me saque de aquí", dije yo... Los médicos nos encontraron y nos llevaron de regreso a nuestra amada Clínica.
Con el amanecer del Domingo, la Clínica seguía allí... pero nosotros, los amigos de Álvaro y participantes en su despedida, nos fuimos escapando poquito a poco.... Si te vuelves a casar (Dios no lo quiera y el Diablo no lo permita), yo me apunto otra vez.... ;)
P.D.1: La Psicoterapia Analítica es una técnica de comprensión y tratamiento de los procesos mentales, así como de los fenómenos humanos interrelacionales...
P.D.2: ¿a quién se le ocurre organizar una despedida en un antiguo manicomio??¿?¿?¿?¿?¿?¿ ¡¡¡¡¡ inconscientes !!!!!