Este Sábado mi vida tenía dos opciones. Una era alegre y dicharachera: parranda garrapatera en una plaza de toros. La otra era más tranquila y, posiblemente, menos jaranera. En lo alto de Madrid, azotea del Círculo de Bellas Artes, tocaba Jorge Pardo, flautista y saxofonista mezclador de jazz y flamenco... o al menos eso dicen los que saben de música. ¿Qué hacemos?, todo iba a depender del estado de ánimo previo...
... Nunca había visto el centro de Madrid desde tan arriba. Yo, que de música entiendo poquito, me limité a escuchar y a disfrutar del sonido, del ritmo, de las luces de la ciudad, de la luna llena, y de la esperanza, pequeña sustituta de la alegría que no encontré en las alturas...