Lágrimas en la lluvia

Blade Runner

"... Yo he visto cosas que vosotros no creeríais, atacar naves en llamas más allá de Orión. He visto rayos C brillar en la oscuridad cerca de la puerta de Tannhauser. Todos esos momentos se perderán... en el tiempo... como lágrimas... en la lluvia. Es hora de morir"


Este fin de semana, en nuestro pequeño pueblo, he descubierto algunos de esos momentos de los que habla Roy, el personaje replicante de Blade Runner. Nuestro mesón favorito cierra sus puertas. Sus propietarios buscan otra vida, posiblemente mejor y éso está bien. Pero a nosotros nos dejan sin esos momentos, que se perderán en el tiempo. Ocurrirán en otro lugar, dirán algunos... pero no, no serán iguales. Es lo que tienen los pueblos de esta época que nos ha tocado vivir... tienden a cero.

Hace unas semanas pasaron por mis manos decenas de cartas escritas entre 1933 y 1939. El dueño de las mismas murió hace poquito y quién las heredó me dio permiso para consultarlas. Quería haber traído alguna para vosotros. Quienes las escribieron eran gentes sencillas de pequeños pueblos castellanos. Montones de faltas de ortografía, sí, pero una caligrafía hermosa, muy cuidada. Escribían con pluma, en color azul, lila, verde, negro... sobre frágiles hojas de papel. Los sobres, repletos de sellos de la censura militar de la época. Lo que en ellas se decía no tengo derecho, ni deseo alguno, de revelarlo. Eso sí, en todas ellas se utilizaban fórmulas de cortesía similares para los saludos. Eran algo así: Querido D., espero que tú y los tuyos estéis bien de salud. Nosotros, todos bien a Dios Gracias. Creo que el actual dueño de las cartas nunca se sintió a gusto siendo albacea de una correspondencia que, en el fondo, no le pertenecía. Las ha quemado todas, sólo ha conservado los sellos, quizás le den algún dinero en el rastro. Todas esas palabras se han perdido para siempre, como humo en el viento, como lágrimas en la lluvia.