Siempre he pensado que la animación, los dibujos animados de toda la vida, podían servir para hacer más cosas a parte de entretenimiento infantil. Cuando eres niño, te gusta ése modo de ver las cosas y seguramente hay historias que podrían ser contadas así, incluso tratándose de historias para "adultos". Afortunadamente, Ari Foldman, director de cine, piensa como yo.

Una noche, en un bar, un viejo amigo le confiesa que tiene una pesadilla recurrente en la que le persiguen 26 perros. Cada noche, el mismo número de animales. Los dos hombres llegan a la conclusión de que tiene que ver con una misión que realizaron para el ejército israelí, durante la primera parte de la guerra del Líbano a comienzos de los años 80. Foldman estuvo allí, pero no es capaz de recordarlo. Su memoria lo ha borrado todo. El director está decidido a recuperar sus recuerdos y para ello entrevista a testigos de lo ocurrido y con los relatos de todos ellos va reconstruyendo su papel en el ejército y, sobre todo, en la matanza en los campos de refugiados de Sabra y Chatila. Y para saldar cuentas consigo mismo, con todo ese material, decide hacer una película.
"Vals con Bashir" es una película documental de animación que ganó el Globo de oro a la mejor película extranjera y estuvo nominada a los Oscars. En lugar de usar actores y escenarios reales, Foldman utiliza animación: una mezcla de animación Flash, de animación clásica y animación 3D.
Dura, triste, altamente recomendable y real, muy real.
"Vals con Bashir" es una película documental de animación que ganó el Globo de oro a la mejor película extranjera y estuvo nominada a los Oscars. En lugar de usar actores y escenarios reales, Foldman utiliza animación: una mezcla de animación Flash, de animación clásica y animación 3D.
Dura, triste, altamente recomendable y real, muy real.
¿Y la guerra?
He rodado Vals con Bashir desde el punto de vista de un soldado cualquiera, y sólo puede concluirse que la guerra es terriblemente inútil. No tiene nada que ver con las películas estadounidenses. No tiene nada de glamouroso ni de glorioso. No son más que hombres muy jóvenes, que no van a ninguna parte y que disparan contra desconocidos, les disparan desconocidos, y que vuelven a casa intentando olvidarlo todo. Algunas veces lo consiguen. Pero no ocurre en la mayoría de los casos.