(The Fight) El combate. (y II).

"Hablar del Rumble in the jungle, la pelea Ali-Foreman de 1974, es hacerlo de política, de raza, de literatura, de historia, de religión y de deporte. Nunca dos tipos subidos al ring significaron tanto. Y nunca un combate de boxeo fue mejor contado."
Quique Peinado
Revista Rolling Stones.





El combate comenzó de manera inesperada: directos de derecha. Alí estaba golpeando a Foreman de un modo brutal. Eso no se le hace a un campeón... Durante todo el combate Alí, que era un bocazas, no deja de mandar mensajes a Foreman (¡Golpea más fuerte!, ¡¿eso es todo lo que sabes hacer?!)

"Los campeones no golpean a otros campeones con la derecha. Por lo menos no en el primer asalto. Se trata del golpe más difícil y peligroso. Difícil de propinar y peligroso para uno. En casi todas las posiciones, la mano derecha tiene que recorrer un trecho más largo, por lo menos treinta centímetros más que la izquierda. Y los boxeadores calculan las distancias en centímetros. Durante el tiempo que emplea la mano derecha en recorrer esta distancia adicional, se produce la alarma en el adversario y este inicia el contraataque."

 
En el siguiente asalto Alí estableció la táctica que emplearía en el resto del combate. Arrinconado contra las cuerdas, apoyado en ellas, en un ángulo de 20 grados, protegiéndose de los ataques de Foreman y golpeando con fuerza a la menor oportunidad.... nada de bailar (como era su costumbre), nada de "Vuelo como una mariposa, pico como una abeja"... nada de eso. Alí va ganando, a los puntos pero va ganando, sin embargo no hay manera de dominar a Foreman... ¡es una bestia! dispuesto a aguantar todo lo que Alí tenga para él, esperando su oportunidad para darle pasaporte al infierno.


"Alí se apartó de las cuerdas en el más decidido abrazo de toda su vida, con ambos guantes comprimidos contra la nuca de Foreman. En el blanco de los ojos de Alí se observaba la vidriada expresión del combatiente que acaba de ver volar por el aire un brazo amputado a causa de una explosión. ¿Con qué clase de monstruo se estaba enfrentando?"

 El quinto asalto, (dicen) uno de los mejores asaltos de la historia del boxeo:

"Dado que no existe mayor placer para un deportista que el de imponer su estilo al de sus adversarios, Alí intentaría despojar a Foreman de su último orgullo, George era un verdugo, Alí lo haría mejor. Pero, ¿cómo se ejecuta a un verdugo?"

Y hubo que esperar un par de "anodinos" (y brutales) asaltos hasta llegar al definitivo octavo asalto. Así lo narra Mailer:

"Faltando veinte segundos para el final del asalto, Alí empezó a atacar. Basándose en su intuición, en la intuición de sus veinte años como boxeador, con toda la acumulación de conocimientos y todo lo que había aprendido acerca de lo que se puede y no se puede hacer en cualquier instante en el cuadrilátero, eligió precisamente ese momento t, apoyado contra las cuerdas, golpeó a Foreman con la derecha y la izquierda y después se incorporó para soltarle un golpe con la izquierda y otro con la derecha. En este último golpe utilizó una vez más el guante y el antebrazo. Fue un golpe que dejo a Foreman medio atontado, obligándolo a inclinarse, tambaleándose, hacia adelante. En aquellos momentos, Alí le golpeó el lado de la mandíbula con el guante derecho y se apartó rápidamente de las cuerdas, para que Foreman quedara junto a estas. Por primera vez en toda la pelea había cruzado la lona en uno de sus ataques a Foreman. Ahora descargó sobre este una combinación ed golpes tan rápidos como los del primera asalto, pero más seguidos y más potentes; Foreman fue alcanzado por tres fabulosos directos de derecha consecutivos, y después por uno con la izquierda y, por unos instante, se dibujó en su rostro la conciencia de que estaba en peligro y tenía que ir en busca de su última protección. Su adversario le estaba atacando y a la espalda de este no había ninguna cuerda. Qué dislocación: ¡Se habían invertido los ejes de su existencia! ¡Él se encontraba contra las cuerdas! Y, entonces, un enorme proyectil exactamente del tamaño de un puño encerrado en un guante se hundió en mitad de la frene de Foreman, el mejor golpe de toda aquella sorprendente noche, el golpe que Alí se había guardado para su carrera. Los brazos de Foreman flotaron hacia un lado como los de un paracaidista al saltar de un avión y, a partir de aquella posición doblada, Foreman intentó dirigirse hacia el centro del ring. Sus ojos permanecieron fijos en Alí, mirando a este sin odio, como si Alí fuera el hombre que mejor conociera del mundo y tuviera que verlo el día de su muerte. El vértigo se apoderó de George Foreman y le hizo girar. Con la cintura doblada en aquella incomprensible posición y sin dejar de mirar ni por un instante a Muhammad Alí, empezó a tambalearse y a tropezar como si quisiera evitar caer. Su mente era sostenida por unos imanes tan poderosos como su campeonato, a pesar de lo cual su cuerpo buscaba el suelo. Cayó como un mayordomo de metro ochenta de estatura y sesenta años de edad que acabara de escuchar una trágica noticia; sí, cayó den dos prolongados segundos; el campeón cayó por etapas y Alí lo rodeó en circulo cerrado con el guante dispuesto a alcanzarlo una vez más, pero no hubo necesidad y el guante se convirtió en una íntima escolta de Foreman en su camino hacia el suelo".

Y así ocurrió:


Norman Mailer estuvo en Kinshasha y escribió lo que vio y sintió. El reportaje, tan legendario como el combate, fue publicado en dos partes en la revista Playboy en mayo y junio de 1975, ¡Qué tiempos aquellos en los que para leer de boxeo había que comprar la Playboy!...

Saludos

P.D.: poco después de la pelea, George Foreman se hizo predicador. Alí volvió a ser campeón por tercera vez en 1978.