Un amigo de un amigo mío andaba triste por algo que no le había ocurrido... todavía. El muchacho acudió a ver a una amiga masajista con la que anda en tratos... tratos de masajes, claro... El se tumba en la camilla y espera. Ella entra en la sala y tocando la espalda de él, dice "tienes la energía muy baja". "A mí me lo vas a decir", piensa el amigo de mi amigo. "Y el punto de la tristeza muy alto" afirma ella tocando un lugar específico de la cabeza de él. "Pues sí, pero... ¿tanto se me nota?", piensa y calla el amigo de mi amigo. Comienza el masaje y ella no puede con él, no es capaz de vencer tanta resistencia, y tiene que salir a respirar y a tomar agua. Éso dice. Vuelve temblando. Sigue con su trabajo, pero al llegar a un punto concreto de la espalda, punto que sólo ella es capaz de encontrar, no continua, se detiene, y asustada, dice: "tienes un bulto de tristeza, justo aquí, en el chacra del corazón..." y piensa "¿qué te pasa?", pero no lo pregunta, sólo lo piensa... Él permanece en silencio, evaluando su tristeza. Finalmente, según me contó el amigo de mi amigo, compartió con ella su pena. "¡Qué de cosas dice mi espalda sin yo saberlo!", me dijo... "¿Y qué pasó después?", pregunté yo. El amigo de mi amigo me respondió: "Me fui de allí... avergonzado por hacer llorar a una mujer".Tristeza
Un amigo de un amigo mío andaba triste por algo que no le había ocurrido... todavía. El muchacho acudió a ver a una amiga masajista con la que anda en tratos... tratos de masajes, claro... El se tumba en la camilla y espera. Ella entra en la sala y tocando la espalda de él, dice "tienes la energía muy baja". "A mí me lo vas a decir", piensa el amigo de mi amigo. "Y el punto de la tristeza muy alto" afirma ella tocando un lugar específico de la cabeza de él. "Pues sí, pero... ¿tanto se me nota?", piensa y calla el amigo de mi amigo. Comienza el masaje y ella no puede con él, no es capaz de vencer tanta resistencia, y tiene que salir a respirar y a tomar agua. Éso dice. Vuelve temblando. Sigue con su trabajo, pero al llegar a un punto concreto de la espalda, punto que sólo ella es capaz de encontrar, no continua, se detiene, y asustada, dice: "tienes un bulto de tristeza, justo aquí, en el chacra del corazón..." y piensa "¿qué te pasa?", pero no lo pregunta, sólo lo piensa... Él permanece en silencio, evaluando su tristeza. Finalmente, según me contó el amigo de mi amigo, compartió con ella su pena. "¡Qué de cosas dice mi espalda sin yo saberlo!", me dijo... "¿Y qué pasó después?", pregunté yo. El amigo de mi amigo me respondió: "Me fui de allí... avergonzado por hacer llorar a una mujer".