
Hay días en el calendario que uno querría borrar. A mí no me gustan los trece de Enero. Es en días como hoy cuando la muerte pasa de ser un hecho improbable, a ser un hecho real. Aprendimos demasiado jóvenes que los turnos están para algo, para cumplirlos. Aprendimos que cuando no se cumplen rigurosamente, todo está mal y no hay manera de entenderlo, ni de explicarlo mejor. Simplemente, está mal. Al hermano de mi padre se lo llevaron un trece de Enero. El padre de mi padre se fue un trece de Enero. A mí no me gustan los trece de Enero.