
Mira que a mí nunca me han gustado mucho las
mujeres contando cuentos. Con el tiempo, creo haber encontrado el motivo. Durante generaciones y generaciones las mujeres han contado cuentos para dormir y yo no quiero dormir después de un cuento. Es una cuestión puramente genética, pero creo que sólo me pasa a mí... En cualquier caso, mira por donde, hoy o ayer (a estas horas nunca sé qué día es...) hemos visto a dos que eran tres (una no ha venido) contadoras de cuentos, y, como no podía ser de otro modo... ¡una ruina!. En cualquier caso, mientras las no-escuchaba, he descubierto el comienzo de tres cuentos... dicen así:
- El día que Dios inventó las mariposas... ese día Dios era feliz...
- El punto y final: esta es la historia de dos amantes que, cuando empiezan a salir, el chico (o la chica), entrega a su pareja un papel pequeñito... en blanco, salvo por un punto. "Mira, te doy este papel, el punto y final, para que lo uses cuando lo necesites. El punto y final de nuestra relación. Para cuando lo necesites. Tú me lo entregarás y yo sabré que todo ha terminado..."
- Había una vez un rey republicano, un mago manco y una locutora muda... (este se me ha ocurrido a mi escuchando a las no-contadoras de no-cuentos...)
Hala, ahí tenéis tres historias, el comienzo para soñar...Y ahora...¿qué historia continuamos?, ¿qué cuento escribo?.