Poe

El pasado lunes se cumplían 200 años de la muerte del nacimiento (¿en qué estaría yo pensando?) de Edgar Allan Poe, uno de los más grandes escritores americanos de todos los tiempos. Su vida fue un auténtico poema digno del mejor de sus cuentos, de verdad, no me extraña que escribiera lo que escribía: alcohólico, depresivo, melancólico, pobre, drogata, sin suerte en el amor... Sí, sí, vale, pero... era un genio.

Su fama se debe, principalmente, a sus relatos cortos, especialmente de terror y suspense: El barril del amontillado, El corazón delator, El gato negro...

La obra de Poe ha tenido, tiene y tendrá repercusión en todo tipo de artes: literatura (Lovecraft y su "llamada de Cthulhu", Stevenson y su "extraño caso del Dr. Jekill y Mr. Hyde", Conan Doyle que creó a su Sherlock Holmes a partir del Auguste Dupin de Poe, ... y mil ejemplos más), música (a modo de muestra: la canción de Bob Dylan Just Like Tom Thumb's Blues está basada en Los crímenes de la calle Morgue y Lou Reed con su disco "The Raven" homenaje a uno de los más famosos poemas de Poe), cine, comic, pintura (por ejemplo, algunas obras de Gustave Doré), televisión (Historias para no dormir), ... etc etc etc. Si sólo muere lo que se olvida, Poe vivirá para siempre.

De sí mismo, dijo:
Mi vida ha sido capricho, impulso, pasión, anhelo de la soledad, mofa de las cosas de este mundo; un honesto deseo de futuro.

Y a su muerte, su tío dijo de él:
Había conocido tanto dolor y tenía tan pocos motivos para sentirse satisfecho con la vida que este cambio apenas puede considerarse una desgracia.
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Para muestra un botón. Con su permiso señor Poe, el comienzo de "El corazón delator":

¡Es cierto! Siempre he sido nervioso, muy nervioso, terriblemente nervioso. ¿Pero por qué afirman ustedes que estoy loco? La enfermedad había agudizado mis sentidos, en vez de destruirlos o embotarlos. Y mi oído era el más agudo de todos. Oía todo lo que puede oírse en la tierra y en el cielo. Muchas cosas oí en el infierno. ¿Cómo puedo estar loco, entonces? Escuchen... y observen con cuánta cordura, con cuánta tranquilidad les cuento mi historia.
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