Blogosfera viejuna

Varios acontecimientos unidos me han llevado a pensar en dos conceptos aparentemente alejados: los jubilautas e internet. Pasé la noche del viernes junto a mi padre, buscando actuaciones de Rafael Farina en Youtube. "No hay mucho, dijo...". Claro, la realidad siempre superará a este invento, o al menos eso espero. Aún así disfrutamos de Farina, de Lola Flores, del Príncipe Gitano... etc, etc, etc. Por cierto, para mi padre es evidente que si quieres leer más texto del que aparece en la pantalla, dado que la pantalla no se mueve, has de dar a la tecla de subir; suopngo que para deslizar el papel por una pantalla inmóvil es lo lógico, ¿no?.

El domingo conocí una nueva historia. María Amelia era una abuela gallega de 95 añitos a la que su nieto regaló un blog. Y ella, se animó y se convirtió en la usuaria más veterana del mundo mundial. Cuentan que María Amelia lo aprovechó como medicina contra la soledad. Los premioadictos la dieron varios premios y ahora quieren dar su nombre a otros nuevos. Ella murió el año pasado, pero en su blog aún puede leerse la siguiente reflexión:

"Mi blog es para entretenerme y comunicarme con mis blogueros. Y para animar a todos los ancianos a que tengan el Internet. Y para que sus familiares hagan un esfuerzo por enseñarles. Así podrán conocer gente nueva, comunicarse y aprender cosas todos los días. A mí me sacó 20 años de encima. Todos los ancianos con un Internet."


Está claro que si algunos de los mayores que conozco comenzaran a escribir en la blogosfera, nadie nos leería a los treintañeros como yo. Sus historias suelen estar llenas de mucha más vida que las nuestras, sus recetas tienen mejor sabor, sus recomendaciones literarias más sentido, sus viajes mejores paisajes, y sus músicas más alma.