He pasado un par de días en Sevilla trabajando con los colegas del CSIC y haciendo otras cosillas que no os cuento para que no me digáis éso de "¡qué bien vives!". Hermosa ciudad, muy cambiada respecto a la que yo recordaba. Y viniendo de vuelta, en el AVE, a todo trapo, un porrón de ideas me pasaban por la cabeza (algunas de las cuales no confesaré ni bajo tortura). Entre esos pensamientos, os cuento uno relacionado con la velocidad, y un viejo conocido de todos vosotros que corría mucho... veréis, a ver si me explico:
A los niños de los 80 se nos murió Chanquete... llevábamos pantalones cortos y pensábamos que con un clip, un plato y una cuerda larga se podía hacer una antena parabólica (porque nos lo enseñaba MacGyver), ¿Veis que cosas más raras se piensan en el tren?... Nos gustaban los sugus por encima de todas las cosas, no nos cuadraba que Espinete se pusiera pijama para dormir (yendo en bolas todo el santo día), ni entendíamos cómo se las apañaban los pitufos con una sola (repito, UNA SOLA) pitufina para todos (¿?), no nos gustaban Enrique y Ana, (¡¡¡no, no nos gustaban!!!!)... pero a quienes de verdad no tragábamos era a dos personajes asquerositos donde los haya: Piolín y el Correcaminos.
A los niños de los 80 se nos murió Chanquete... llevábamos pantalones cortos y pensábamos que con un clip, un plato y una cuerda larga se podía hacer una antena parabólica (porque nos lo enseñaba MacGyver), ¿Veis que cosas más raras se piensan en el tren?... Nos gustaban los sugus por encima de todas las cosas, no nos cuadraba que Espinete se pusiera pijama para dormir (yendo en bolas todo el santo día), ni entendíamos cómo se las apañaban los pitufos con una sola (repito, UNA SOLA) pitufina para todos (¿?), no nos gustaban Enrique y Ana, (¡¡¡no, no nos gustaban!!!!)... pero a quienes de verdad no tragábamos era a dos personajes asquerositos donde los haya: Piolín y el Correcaminos.
- No nos caía bien Piolín, no, se mire por donde se mire, ¡no!, era un poco repelente... aunque hay que reconocer que tenía un pase... a fin de cuentas "simplemente" se defendía de Silvestre y de vez en cuando se contaba algo graciosillo.
- Pero al que aborrecíamos de verdad era a ese engreído del Correcaminos. El tipo no paraba de correr, salvo para hacer alguna putadita al Coyote (pájaro cabrón). Y hay que ver cómo corría el bicho... ¡vamos, estilo AVE! Nunca decía nada, no le daba tiempo corre que te corre... hablando claro, era un estomagante, un empalagoso y ¡un petardo!. En cambio, nuestro amado Coyote, eterno derrotado e incansable inventor, (sin duda, el mejor cliente de la empresa ACME), era, es y será el héroe de los que alguna vez caímos y decidimos volver a levantarnos.
y como dice el coyote... ¿ahora qué?