Habían atravesado la capa de nubes y un sol radiante bañaba todo el interior del avión...
Eran las diez en punto y Ella le besó en la mejilla, se olvidó de todo, funcionó.
Repitió
el mantra que aprendió antes de volar "Viajo en avión, tranquilo,
seguro, y relajado", una, dos, cien veces, no funcionó.
Se puso nervioso y no podía respirar, rezó, no funcionó.
La miró a Ella, viajaba a su lado, y Ella no le miró.
Le dolía la cabeza, como si tuviera un bicho dentro.
El avión comenzó a tambalearse, sintió miedo.
Eran las diez menos cinco y estaban a punto de atravesar una capa de nubes, negras, muy negras.