MR (V)

-¿Y dices tú que este año le ha dado por las pirámides?
-Eso parece...
-Hay que joderse con los Egipcios...
-No, no, de eso nada majete, le ha dado por las pirámides mayas.
-Vamos no me jodas...
-Cada día está más zumbao.
-Ya te digo...
-Pues a mi me parece más bien curioso.
- ...
- ...
-Es lo que tenéis los de ciudad, Muscleto, os dejáis deslumbrar enseguida...
-Será eso...

Ya sé que a ustedes mi vida no les interesa, pero ya que están por aquí déjenme que les cuente... ¿Por donde empiezo?... Lo último que sabrán de mí fue mi interés por el Circo. No llegué muy lejos en el mundo de la farándula, concretamente a la provincia de Segovia... Esperen, como recomendaba el maestro Saramago, comencemos por el final. Me he venido a vivir a un pequeño pueblo segoviano, de nombre impronunciable. Es uno de esos pueblos donde nunca pasa nada. Todas las tardes se reunen los lugareños en la plaza del pueblo para ver quiencorreypasa y para... ya saben, dimesydiretes hasta la hora de la cena. Esta tarde la conversación versa sobre Sindulfo, el chico de la Filogonia. El muchacho es agricultor y cada año por estas fechas se dedica a hacer esculturas con las empacas. Verán ustedes: el resto de sus colegas amontonan los fardos de paja alineados, formando un sólido montón, un gran cubo en medio de la meseta castellana, sin más. Sindulfo no. El año pasado, según cuentan, representó con sus empacas la catedral de Colonia, ¡con dos cojones! Hace dos años le dio por imitar la ópera de Sidney, pero le quedo un churro... Y este año, según dicen, ha construido la pirámide maya de Kukulkán... Desde mi punto de vista, se está volviendo perezoso, claramente. Dicen que el que peor lo lleva es su hermano pequeño, Mamerto. A él le toca cargar las empacas en el carro cuando hay que atender al ganao en el invierno... y claro, desmontar la catedral de Colonia... empaca a empaca... tiene su guasa, sobre todo si eres ateo... La verdad es que el pueblo de nombre impronunciable tiene personajes para dar y tomar... Después de tanto ir y venir, por fin me siento en casa.