El Mundial (II)

Siguiendo con la pasión mundialística que nos invade... hoy presentamos, los mejores jugadores de la historia de los mundiales (según mi propio e intransferible criterio, en paréntesis el mundial en el que la tramaron parda):

Maradona (ARG, 1986)
Pelé (BRA, 1958, 1970)
Beckenbauer (RFA, 1974)
Cruyff (HOL, 1974)
Müller (RFA, 1974)
Charlton (ING, 1966)
Eusebio (POR, 1966)
Meazza (ITA, 1934)
Garrincha (BRA, 1958, 1962)
Puskas (HUN, 1954)

Cada uno de estos tipos merece un capítulo en nuestra serie de Personajes, pero no sé porque, me quedo con Garrincha. ¿Te suena Pelé?, bien, vamos bien. Si no te suena... mal, vamos mal... muy mal. Si sí te suena, dicen los que veían jugar a Garrincha que era mejor que Pelé... pero no lo dicen por decir, lo dicen porque de verdad era mejor que Pelé. Garrincha, apodo que le puso su hermano por su parecido a un ave torpe y fea del brasil, era un "dechado de desvirtudes": tenía la columna vertebral desviada, una pierna seis centímetros más larga que la otra y los pies metidos hacia dentro. Un muchacho mal hecho. Y por si fuera poco, el psicólogo de la selección de Brasil de 1958 consideraba que Garrincha era "un débil mental no apto para desenvolverse en un juego colectivo". Mal hecho y mala cabeza... puf... El juego de Brasil en ese mundial era feo... hasta que los veteranos forzaron al entrenador la alineación de Garrincha... y Garrincha jugó, vaya que si jugó.

Todas esas desvirtudes se convertían en genialidades cuando cogía el balón y comenzaba a bailar regateando, uno, dos, tres, otra vez al primero, otra vez al segundo, y oooootra vuelta y ooooooootro más... y así hasta que se aburría, y entonces se la daba a otro brasileño que pasaba por allí y ¡zas!, ¡gol!. Y si no tenía a ningún brasileño cerca, como ocurrió en el mundial de Chile 62, pues nada, ningún problema, como Juan Palomo, yo me lo guiso, yo me lo como... no se la pasa a nadie, se regatea a los 3 de antes, a otros 3, al portero y en lugar de meterla, la saca, para volver a regatear a los tres de antes, al portero de nuevo, y se va al borde del área porque tirar desde tan cerca le da pereza, y... ¡zas!, ¡gol!, mejor jugador del mundial y a otra cosa mariposa. Un genio.

Al terminar los partidos, volvían las desdichas: se casó 3 veces, tuvo 9 hijos legítimos (y dicen que 27 más, ilegítimos). Amante de la noche, del tabaco y del alcohol, murió en la miseria en 1983.