Deambulaba por una calle de Sremski Karlovci haciendo tiempo para que abriera la "vinoteka" y pensaba en porqué ese niño que venía caminando con la cabeza agachada no estaría en el cole. Tendría unos 8 años y eran las 11 de la mañana. Al llegar a su altura el muchacho levantó la vista y se cruzó su mirada con la mía. Eran los ojos azules más hermosos que jamás he visto. Unos ojos con forma de almendra, de un azul claro, del azul de toda la vida, ése que aparece en los lapiceros Alpino. Inmediatamente recordé otros ojos que me hechizaron, los de una de esas mujeres que ocultan todo su rostro, menos los ojos, detrás un velo. Ella paseaba, cogida de la mano de un hombre, en los jardines del palacio de Topkapi, en Estambul, me miró y me dejó patidifuso... Ahora sólo me queda una duda, ¿de quién será la mirada que me hará recordar los ojos del muchacho Serbio?
