A veces no leo. Se me nublan las palabras y no encuentro gusto a la lectura. Reconozco que me pasa después de leer intensamente: J. Saramago, J.L. Sampedro, J. Ellroy... tienen ese efecto en mí. Y en esas ocasiones el señor Henning Mankell acude al rescate. Suele hacerlo con una de las aventuras, desventuradas la mayor parte de las veces, del inspector de policía Kurt Wallander. Kurt es un antihéroe abrumado por la sociedad que le rodea, un mal exmarido con sobrepeso que vive solo, un mal padre que se emborracha cuando le viene grande la vida, y un mal hijo incapaz de escapar de su crónica melancolía. Lo que leo cuando no leo: Asesinos sin rostro, Los perros de Riga, La leona blanca, La falsa pista, Pisando los talones, Cortafuegos, Antes de que hiele,... Esa literatura que te hace ver con ojos incrédulos el megaéxito de otros suecos exitosos que escribieron sobre hombres que no amaban... en fin...
Además de escritor de novelas policíacas, Mankell tiene un lado socio-político muy definido que presenta en novelas como: El hijo del viento, o la ya comentada aquí: Comedia Infantil. A Mankell te lo podías encontrar recibiendo un premio de literatura negra, o entre los detenidos a bordo de un barco con ayuda humanitaria camino de Palestina ("La única arma a bordo era mi maquinilla de afeitar"...), o donando un millón y medio de euros a una asociación para la ayuda infantil, contra la pobreza y el Sida, en Mozambique. Todo un personaje.
En Enero de 2014 Mankell anunció que tenía cáncer. En Mayo de 2015 dijo que los tratamientos funcionaban y que estaba mejor. Henning Mankell ha muerto hoy, 5 de Octubre de 2015.
Buen viaje señor Mankell.
