Hace unos días hubo un entierro. Entré en la iglesia después de tanto tiempo y pensé en aquellas largas semanas de invierno en las que ayudaba al cura en la misa de tarde. Soy incapaz de recordar qué hacía yo allí, ¿para qué sirve un monaguillo?... a parte de tocar las campanas creo que, simplemente, acompañaba y ponía juventud en un lugar cada vez más viejuno. Recordé los rostros que veía desde el altar. Pensé en todas esas personas que puntuales acudían a la misa después de que yo tocara "primeras", “segundas” y antes de “lasmuchas”. Esas personas ya no están, ninguna, se fueron. Las mujeres delante, cerca de los santos, los hombres atrás, al lado del campanario... todas esas personas han sido, algún día desde entonces hasta ahora, protagonistas de su propio entierro. La imagen es clara en mi memoria, las mujeres vestidas de negro, con los negros pañuelos tapando los recogidos cabellos. Los hombres vestidos de oscura pana, enroscándose las boinas al salir, y mi abuelo nombrándome al pasar a su lado, camino de la sacristía. No ha pasado tanto tiempo y sin embargo todo ha cambiado... y no estoy muy seguro de que el cambio haya sido a mejor.
P.D.: primeras, 31 campanadas; segundas, 2 campanadas; lasmuchas, mogollón de campanadas, a tutiplén... Se tocaban las campanas tirando de una larga cuerda que bajaba desde lo alto del campanario... y como eras niño y pesabas poco... podías balancearte con el ir y venir de la cuerda... abajo con tu fuerza, arriba con la fuerza de la campana... ¡todo un arte en vías de extinción!... ¿dónde está, ahora que la necesito, la cuerda de la campana que me eleve al viento?... no descarto colarme en el campanario la próxima vez que pase por la iglesia del pueblo... no lo descarto...
P.D.: primeras, 31 campanadas; segundas, 2 campanadas; lasmuchas, mogollón de campanadas, a tutiplén... Se tocaban las campanas tirando de una larga cuerda que bajaba desde lo alto del campanario... y como eras niño y pesabas poco... podías balancearte con el ir y venir de la cuerda... abajo con tu fuerza, arriba con la fuerza de la campana... ¡todo un arte en vías de extinción!... ¿dónde está, ahora que la necesito, la cuerda de la campana que me eleve al viento?... no descarto colarme en el campanario la próxima vez que pase por la iglesia del pueblo... no lo descarto...