Se terminaron las fiestas del pueblo. Este año hubo menos toros y más diversión en la calle. Los que mandan pensaron que estaría bien hacer espectáculos para niños. Un grupo de dulzaineros se inventaron los encierros infantiles, toros de cartón en forma de carretilla que lanzan agua a los chavales. Y donde hay niños... hay adultos que los cuidan y adultos que corren con ellos y adultos que cantan al santo y calientan y corren ... (gamberros... xD). Pero el mejor espectáculo de todas las fiestas patronales fue el teatro en la calle. Fue tan bueno que, cuando tuvimos oportunidad, felicitamos al señor alcalde por la iniciativa. Con cuatro máquinas propulsadas, la compañía Artea representó el espectáculo itinerante L'Explorateur, en el que se genera una interacción entre los personajes y el público (mi hermano participó activamente). El punto de referencia es el "Girasuelos", una bicicleta enorme que vuelve loco a su "profesor", y dos máquinas con monociclos y focos amarillos que giran y ponen música al espectáculo. Además hay una lanzadora de palomitas de maíz manipulada por otro científico loco. Una cabalgata descontrolada donde te pueden quitar los zapatos, pellizcar el culo o atar de pies y manos, y en la que la sonrisa cómplice y el buen rollo están asegurados. Señor alcalde: MAS TEATRO Y MENOS VACAS, por favor.P.D.: en la medición físico estrambótica del pueblo realizada por los científicos locos, Campaspero obtuvo un sobresaliente.... ¡ahí queda éso!