
14 de Agosto de 1945, día de la Victoria sobre Japón, 98 días después del día de la Victoria en Europa: "Ese día, iba del hospital a Times Square porque la Guerra había terminado. Y ese chico me agarró y nos besamos. Lo dejé besarme, porque había estado en la guerra, luchando por todos nosotros, y me sentí feliz de hacerlo. Entonces él tomó un camino y yo otro. No había forma de saber quién era, pero no me importó, porque era alguien que había luchado por mí".
Había luchado en las playas de Normandía y en las selvas del Pacífico. Había derrotado a los monstruos: Hitler y Mussolini en Europa, Hirohito y sus Kamikazes en Asia... Había sobrevivido a los campos de concentración, a las bombas alemanas sobre el cielo de Londres, a las infernales selvas del Pacífico... Y realmente daba igual quienes eran ese hombre y esa mujer, y seguramente siempre dio igual. Muchos son los que buscaron al marinero, y muchos fueron los que dijeron encontrarlo y algunos incluso reclamaron serlo... pero realmente daba igual. Esa mujer no estaba besando a ese hombre, besaba a todos los hombres que habían luchado... O quizás sí, quizás esa mujer sólo besaba a ese hombre y precisamente era éso, la sencillez de un beso, lo que demostraba que más allá del infierno existía la esperanza...
Edith Shain, la mujer de la foto, murió en su casa de Los Ángeles el pasado domingo a los 91 años, deja tres hijos, seis nietos y ocho biznietos.