Los premios al mejor blog (del bloque de vecinos, del barrio, del país, o del mundo mundial...) siempre me han parecido una gilipollez. Salvo honrosas excepciones, son premios relacionados con el mayor número de amigos en internet y no con la calidad literaria, el diseño gráfico del asunto, o el interés de lo que se dice... Cuando hablamos de opiniones personales, ¿por qué tiene que haber un ganador? No me gusta que los autores de blog limosneen votos en sus entradas "votadme, por favor, que si gano me pagan un viaje a Singapur", "Ah, siendo así, te voy a votar porque nada me haría mas ilusión que TÚ te fueras a Singapur"... El ego es como la estupidez, no tiene límite. Supongo que yo me dejé el afán competitivo en los campos de fútbol de cuando éramos críos... aunque... pesándolo bien... si hay pasta de por medio, ¡igual me apunto!
Saludos